For the rebirth of the Fourth International! - Pelo renascimento da Quarta Internacional!

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Declaración de principios de la Spartacist League

 

  

[Línea general aprobada unánimemente por la conferencia fundadora, 3 de septiembre de 1966. Versión final aprobada por el Buró Político, 8 de noviembre de 1966. Traducción revisada, febrero de 1975. Cuadernos Marxistas No. 1]

 

  

1. LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA Y LA SPARTACIST LEAGUE

 

La Spartacist League de los EE.UU. es una organización revolucionaria que, como parte del movimiento  revolucionario internacional, se dedica a la tarea de la construcción del partido que conducirá a la clase obrera hacia la victoria de la revolución socialista en los Estados Unidos.

 

Solo el proletariado, a través de la toma del poder político y la destrucción del capitalismo en todos los países, puede sentar las bases para eliminar la explotación y resolver la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas de la economía mundial y las barreras nacionales estatales. El capitalismo lleva ya mucho tiempo sobreviviendo su papel histórico progresista de crear una economía industrial moderna. Actualmente, para mantener su dominio las clases capitalistas nacionales se ven obligadas a intensificar las diferencias nacionales y raciales, a oprimir a los pueblos coloniales y a empobrecer las masas del mundo entero a través del imperialismo, a lanzarse a guerras continuas para conservar y redistribuir los mercados mundiales con el fin de sostener la tasa de ganancia decreciente y tratar de aplastar la lucha revolucionaria de los obreros dondequiera que estalle. En un último esfuerzo frenético para Conservar su cerrado dominio, la burguesía no vacilará en hundir a la humanidad en un holocausto nuclear o en una opresión totalitaria de una ferocidad sin precedentes. Los Estados Unidos de Norteamérica son hoy la piedra de toque de todo el sistema capitalista internacional. 

 

Por otro lado, la victoria del proletariado a escala mundial pondría al servicio de las necesidades humanas una inconcebible abundancia material, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales, y eliminaría para siempre el impulso bélico intrínseco en el sistema económico mundial del capitalismo. Por primera vez la humanidad tomará las riendas de la historia y dominará su propia creación, la sociedad, resultando en una inaudita emancipación del potencial humano, en la expansión sin límite de la libertad en todas las esferas, y en un gigantesco salto hacia delante de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el libre desarrollo de cada individuo como condición previa para el libre desarrollo de todos.

 

2. LA CRISIS DE LA DIRECCION PROLETARIA

 

La historia ha demostrado que la auto emancipación de la clase obrera, y con ella la de los oprimidos del mundo entero, gira en torno a la cuestión de su dirección. Desde hace mucho tiempo los prerrequisitos económicos del socialismo han sido realizados. Sin embargo, las contradicciones del capitalismo en su época de decadencia imperialista producen no solamente guerras, sino también oportunidades revolucionarias. El éxito o la derrota de la clase obrera en sus esfuerzos para lograr la victoria en estas oportunidades históricas depende de la organización y de la conciencia científica de las masas en lucha, es decir, de la dirección revolucionaria. Solamente una dirección revolucionaria – el arma indispensable de los obreros – ha demostrado tener la estrategia y la determinación para conducir las masas trabajadores hacia la victoria. La responsabilidad de las derrotas sufridas por la clase obrera y el aborto de las previas oportunidades revolucionarias recae sobre la traición e hipocresía de los dirigentes social demócratas y estalinistas. Pero la voluntad revolucionaria del proletariado sí triunfará! La crisis dé la dirección sí se resolverá! Es la solución de la crisis de la dirección proletaria a la que la Spartacist League dirige su acción.

  

3. RAÍCES TEORICAS E HISTORICAS DE LA SPARTACIST LEAGUE

 

La Spartacist League continúa las tradiciones revolucionarias del movimiento internacional obrero ejemplificadas en la obra de revolucionarios tales como Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Luxemburgo y Liebknecht. Sobre todo valoramos la experiencia del partido bolchevique que culminó en la Revolución Rusa de 1917, la única revolución hasta ahora llevada a cabo por la clase obrera.

 

Aspiramos en particular a llevar adelante las perspectivas proletarias internacionales del marxismo cuya teoría fue desarrollada por V. I. Lenin y L. D. Trotsky, y que fueron incorporadas en las decisiones de los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista y en el Programa de Transición y otros documentos adoptados por la conferencia fundadora de la Cuarta Internacional en 1938. Estos materiales constituyen el código documental indispensable del movimiento comunista internacional y el fundamento pe las tareas revolucionarias de nuestra organización.

 

También buscamos inspiración en el ejemplo de revolucionarios de los EE.UU: tales como F. A. Sorge, Vincent St. John, Daniel De Leon, Louis Fraina y James P. Cannon. La Spartacist League es la continuadora de la herencia revolucionaria del joven Partido Comunista y del Socialist Workers Party (SWP – Partido Socialista de los Trabajadores). Los orígenes inmediatos de la Spartacist League se encuentran en la Tendencia Revolucionaria del SWP que se basaba principalmente en la declaración "In Defense of a Revolutionary Perspective" ("En defensa de una perspectiva revolucionaria") y en el documento "World Prospect for Socialism" ("Perspectiva mundial para el Socialismo").

 

4. PAPEL DE VANGUARDIA DE LA CLASE OBRERA Y VIA AL SOCIALISMO

 

En el centro de la perspectiva marxista del socialismo mundial está el papel de vanguardia de la clase obrera y particularmente el peso decisivo del proletariado de los países industriales. Sólo la clase obrera tiene el poder social y el impulso de un claro interés objetivo para liberar a la humanidad de la opresión. Al carecer de interés en mantener el régimen burgués, su enorme fuerza se basa en su papel productivo, en su peso numérico y en su organización. El dominio persistente de un puñado de capitalistas es salvaguardado solamente manteniendo ala clase obrera dividida y confusa acerca de su verdadera situación. En los EE.UU. la clase dirigente ha conseguido crear divisiones profundas sobre la base de líneas raciales. Mientras las actitudes racistas sigan deformando las perspectivas de la clase obrera en su conjunto, los obreros negros, doblemente oprimidos como una casta definida por su color y raza, necesitarán formas particulares dé lucha. El socialismo en este país solo se puede conseguir a través de la lucha común de los obreros blancos y negros bajo la dirección de una vanguardia revolucionaria unificada.

 

La experiencia histórica ha demostrado que la vía hacia el socialismo se abre solamente a través de la intervención de las masas en el curso de la historia y la creación de una dualidad de poder culminado en la destrucción del estado capitalista, la victoria del estado obrero y el desarrollo de un nuevo orden social. El aparato policíaco, militar, burocrático, jurídico y político del viejo régimen será remplazado por la dictadura del proletariado basada en los consejos obreros y sostenida por la fuerza armada obrera. Tal estado se defendería de los esfuerzos contrarrevolucionarios de la clase dirigente dispuesta para volver al poder, y reorganizaría la economía sobre líneas racionales. A medida que las bases económicas de las clases sociales vayan desapareciendo, el estado obrero' asumirá progresivamente una función puramente administrativa y se extinguirá finalmente con el advenimiento del comunismo sin clases.

 

5. CARACTER INTERNACIONAL DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA

 

El capitalismo es un sistema económico mundial que ha creado una clase obrera internacional con intereses de clase idénticos en el mundo entero. El carácter internacional de la clase obrera le confiere una superioridad potencialmente enorme sobre la burguesía, ya que el capitalismo funciona con métodos anárquicos que enfrentan a una clase capitalista nacional contra la otra y crean continuamente nuevas desigualdades y crisis. Para que esta superioridad del proletariado llegue a ser una realidad se necesita un partido internacional que unifique la clase por encima de las fronteras nacionales y seccionales que la dividen, y que coordine las luchas interdependientes de los obreros de todos los países. Aunque la revolución puede comenzar en un solo país las victorias parciales sólo pueden ser consolidadas por la expansión de la revolución a otros países y por el dominio mundial final de la organización económica socialista. A pesar de su actual desorden organizativo, la Cuarta Internacional es el partido mundial de la revolución socialista, cuyos fines y cuyo programa siguen teniendo hoy en día toda la validez que tuvieron cuando se fundó en 1938. Nos solidarizamos con todos aquellos grupos que buscan el renacimiento de la Cuarta Internacional y, como primer paso, la creación de un verdadero Comité Internacional de trotskistas revolucionarios basado sobre un centralismo democrático vivo y real.

  

6. NECESIDAD DE UNA CONCIENCIA REVOLUCIONARIA

 

La clase dirigente tiene a su disposición el monopolio de los medios de violencia; el aparato político y burocrático dominante; una enorme riqueza y relaciones; el dominio sobre la educación, los medios de información y todas las demás instituciones de la sociedad capitalista. Contra semejante fuerza, un estado obrero puede ser edificado solamente por un proletariado plenamente consciente de sus tareas, organizado para llevarlas a cabo y resuelto a defender sus conquistas contra la violencia contrarrevolucionaria de la clase dirigente. La lucha decisiva – la conquista del poder estatal – exige conciencia política. Mediante la adquisición de conciencia política la clase obrera deja de ser simplemente una clase en sí y se convierte en una clase par sí. Semejante conciencia no se engendra espontáneamente en el curso de la lucha de clases cotidiana; debe ser llevada a los obreros por el partido revolucionario. Por tanto la tarea del partido revolucionario es la de constituir al proletariado en una fuerza política adecuada, al inculcarle la conciencia de su situación real, al educarle con las lecciones históricas de la lucha de clases, al templarle con luchas cada vez más profundas, al destruir sus vanas ilusiones, al fortalecer su voluntad revolucionaria y confianza en sí mismo, y al organizarle para el derrocamiento de las fuerzas que se interpongan en su camino hacia la conquista del poder. Una clase obrera consciente es la fuerza decisiva de la historia.

  

7. FUNDAMENTO BURGUES DEL REVISIONISMO 

 

En la medida en que no predomina la conciencia revolucionaria entre los obreros, su conciencia será determinada por la ideología de la clase dirigente. Objetivamente el capitalismo domina a través de su capital financiero, de su monopolio de los medios de violencia, y de su dominio sobre todas las instituciones sociales existentes; pero prefiere, cuando es posible, gobernar mediante el dominio de sus ideas entre los oprimidos, alimentando ilusiones vanas y ocultando su significado sangriento. Las ideas de la burguesía penetran hasta los mismos movimientos y organizaciones de los obreros por medio de los "tenientes laborales" pequeñoburgueses, sobre todo las burocracias parásitas social demócratas y estalinistas de los sindicatos, basadas en la capa alta "aristocrática" de la clase obrera. Estos falsos dirigentes, gozando de privilegios denegados a la mayoría de los obreros, traicionan a las masas trabajadoras por su colaboración de clases, su social-patriotismo y su línea de conducta racista o chovinista, que sabotean el entendimiento y la solidaridad proletarias. Si no son remplazados por direcciones revolucionarias, harán que las organizaciones obreras se vuelvan impotentes en la lucha por las necesidades económicas de los obreros bajo las condiciones de la democracia burguesa o que sean destruidas por un fascismo triunfante.

 

La degeneración y la capitulación de diferentes tendencias dentro del movimiento marxista ha tenido una importancia fundamental para la preservación del dominio imperialista. En repetidas ocasiones el sometimiento ante la presión de la sociedad burguesa ha empujado a corrientes nominalmente marxistas hacia el revisionismo, proceso de negación de las conclusiones esenciales del marxismo. El revisionismo bernsteiniano, el menchevismo, el estalinismo y su variante maoísta, son todos ejemplos de este proceso que constituye un puente hacia prácticas abiertamente reformistas. 

 

Dentro del movimiento trotskista los problemas planteados por las expansiones estalinistas después de 1943 han originado la corriente revisionista del pablismo. El pablismo se caracteriza principalmente por la renuncia al concepto de la necesidad de una dirección revolucionaria y por el sometimiento a las direcciones pequeñoburguesas y estalinistas existentes. Este deterioramiento de la teoría ha llevado a la degeneración de la Cuarta Internacional fundada por León Trotsky y a su desintegración organizativa.

 

La Spartacist League, al contribuir al esclarecimiento teórico del movimiento marxista y a la reconstrucción de las armas organizativas indispensables para los obreros, sostiene los principios proletarios revolucionarios marxistas y los llevará hacia delante a la vanguardia de la clase obrera.

  

8. LOS ESTADOS OBREROS DEFORMADOS Y LA REVOLUCIÓN POLITICA

 

En ciertos países atrasados se han logrado avances históricos con la expulsión del imperialismo y la destrucción de las relaciones de propiedad capitalistas, o sea, el estado obrero degenerado de Rusia y los estados obreros deformados de Europa oriental, China, Corea del Norte, Vietnam del Norte y Cuba. La nacionalización de los medios de producción, la instauración de la planificación económica y el monopolio estatal del comercio exterior han aportado aumentos apreciables en el nivel de vida de las masas, junto con avances en el crecimiento industrial no obstante la hostilidad del imperialismo. Por otro lado, el fallo hasta ahora del proletariado de llevar a cabo con éxito una revolución social en cualquier país avanzado, los niveles culturales y de producción relativamente bajos en comparación con los principales países capitalistas, y el predominio numérico de la clase campesina, han permitido la formación de castas dirigentes burocráticas que excluyen a la clase obrera del poder político, y que son susceptibles de desarrollar tendencias restauracionistas capitalistas. Estas burocracias privilegiadas, en sí mismas un reflejo del prolongado dominio del capitalismo a escala mundial, constituyen un obstáculo a la eliminación de las diferencias de clase dentro de sus fronteras nacionales y a la realización del socialismo a escala mundial. A través de sus crecientes desviaciones nacionalistas, debilitan estas conquistas de la clase obrera frente al imperialismo y abren el camino a una nueva penetración de formas económicas capitalistas. 

 

La Spartacist League está a favor de una defensa incondicional de estos países contra todo intento del imperialismo para restablecer su dominio. Al mismo tiempo reafirmamos la necesidad que tiene la clase obrera de imponer su dominio directo y de tomar en sus manos la defensa de estos estados a través de la revolución política y así barrer los obstáculos internos que se oponen al avance hacia el socialismo. Solamente la expansión de la revolución tanto en el plano interior como internacional puede salvaguardar estas conquistas parciales de los obreros. La construcción de secciones de la Cuarta Internacional en los estados obreros deformados es una necesidad inmediata y urgente para dirigir la lucha de los obreros por el poder político y coordinar sus luchas con las del proletariado de los países avanzados y coloniales.

 

9. LA REVOLUCION COLONIAL Y LA REVOLUCION PERMANENTE

 

El carácter parcial de las revoluciones  anticapitalistas en el mundo colonial durante las últimas dos décadas (China, Cuba, Vietnam del Norte, Corea del Norte nos conduce a reafirmar el concepto marxista-leninista del proletariado como clave de la revolución socialista. Aunque los movimientos existentes nacionalistas pequeñoburgueses dirigidos contra el imperialismo han de ser defendidos, la tarea de los comunistas es dirigir la intervención activa de la clase obrera para obtener la hegemonía en la lucha nacional-social. La lucha de la dirección proletaria por la autodeterminación de las naciones oprimidas es un arma poderosa para libertar a las masas de la garra de los dirigentes nacionalistas pequeñoburgueses. La Spartacist League se opone terminantemente a la doctrina maóista, arraigada en el reformismo menchevique y estalinista que niega el papel de vanguardia de la clase obrera para substituirle por la guerra de guerrillas campesina como el camino hacia el socialismo. Movimientos de esta índole pueden bajo ciertas condiciones-es decir, la desorganización extrema de la clase capitalista en el país colonial y la ausencia de una clase obrera que luche por derecho propio por el poder social-destruir las relaciones de propiedad capitalistas. Sin embargo no pueden llevar a la clase obrera al poder político. Al contrario crean regímenes burocráticos antiobreros que suprimen todo desarrollo ulterior de estas revoluciones hacia el socialismo. La experiencia desde la Segunda Guerra Mundial ha confirmado completamente la teoría trotskista de la Revolución Permanente que declara que en el mundo moderno la revolución democrático-burguesa sólo puede ser llevada a cabo por la dictadura del proletariado apoyado por el campesinado. Los países coloniales y semi-coloniales sólo bajo la dirección del proletariado revolucionario pueden lograr la completa y auténtica solución de sus tareas de conseguir la democracia y la emancipación nacional.

 

10. EL PARTIDO REVOLUCIONARIO: SU PROGRAMA, SU ORGANIZACION Y SU DISCIPLINA

 

Sin un partido, fuera de un partido, por encima de un partido, o con un substitutivo por un partido, la revolución proletaria no puede vencer. El partido revolucionario no es solamente el instrumento para llevar la conciencia política al proletariado, sino que también es la principal fuerza ofensiva y dirigente por medio de la cual la clase obrera lleva a cabo y consolida la revolución socialista. El partido revolucionario es el estado mayor de la revolución. Sus principales cuadros han sido adiestrados y probados en la lucha de clases; ha ganado la dirección de la clase obrera sobre la base de su programa y de su resolución revolucionaria; ha comprendido la totalidad del pasado con el fin de apreciar la situación presente con una claridad cristalina; reconoce y responde con audacia ante el momento revolucionario cuando éste llega, el momento cuando las fuerzas del proletariado están más resueltas y más preparadas y las fuerzas del viejo régimen están más desmoralizadas y desorganizadas. En el partido revolucionario se cristaliza el anhelo de las masas para obtener su libertad; simboliza su voluntad revolucionaria y es el instrumento de su victoria.

 

El programa de la Spartacist League, como parte de la Cuarta Internacional, es transicional en carácter. Construye en el curso de las luchas diarias un puente entre las demandas actuales y el programa socialista de la revolución. Formula, sus demandas y sus tareas a partir de la conciencia de la clase obrera de hoy con el fin de llegar ineludiblemente a una conclusión final: la conquista del poder por el proletariado. El frente unido entre diversas organizaciones obreras hostiles, es una táctica primaria en períodos inciertos, tanto para movilizar en la lucha una amplia masa como para fortalecer la autoridad del partido de vanguardia dentro de la clase. El programa de transición conduce a la lucha cada vez más abierta y decisiva contra los fundamentos mismos del régimen burgués, y moviliza a las masas para la revolución proletaria. El principio organizativo de la Spartacist League es el centralismo democrático, un equilibrio entre la democracia interna y la disciplina de acción. En cuanto organización de combate, la vanguardia revolucionaria debe estar en condiciones de actuar unida y decisivamente en todo momento de la lucha de clases. Todos los miembros deben ser movilizados para ejecutar las decisiones de la mayoría: la autoridad debe ser centralizada en su selecta dirección que interpreta tácticamente el programa de la organización. La democracia interna permite la determinación colectiva de la línea del partido, de acuerdo con las necesidades sentidas por las filas del partido que estén más en contacto con la clase en su totalidad. El derecho a una democracia faccional es indispensable para un movimiento con vida. La existencia misma de tal derecho contribuye a canalizar las diferencias a través de medios de resolución menos absorbentes.

 

La disciplina de la Spartacist League se desprende de su programa y de su propósito, la victoria de la revolución socialista y la liberación de toda la humanidad.

  

11. ¡INTERVENDREMOS PARA CAMBIAR LA HISTORIA!

 

“El marxismo no es un dogma, sino una guía para la acción.” La Spartacist League como sección nacional del movimiento internacional trotskista, se coloca en las primeras filas de la lucha por un futuro socialista. Nuestra preparación cotidiana de la clase obrera y nuestra intervención y dirección en los momentos decisivos de la lucha de clases impulsará la lucha hacia la victoria final. “Mirar la realidad cara a cara; no buscar la línea de menor resistencia; llamar las cosas por sus nombres propios; decir la verdad a las masas por amarga que sea; no temer los obstáculos; ser file tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; basar su programa en la lógica de la lucha de clases; ser audaz cuando llegue la hora de la acción – tales son las reglas de la Cuarta Internacional.” Tales son las reglas de la Spartacist League mientras avanzamos en la tarea histórica de conducir a la clase obrera a la victoria del socialismo en los Estados Unidos.