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LCR pide al estado que aplaste a los fascistas

Seudotrotskistas abrazan la “democracia” franquista

  

  

[Traducido de Workers Vanguard No. 143, 4 de febrero de 1977, Esta versión fue impresa en Spartacist en español No. 05, octubre de 1977]

 

La actual crisis en España, teniendo su origen en una oleada de provocación derechista, plantea pruebas fundamentales a todos aquellos que hablan en nombre de la clase obrera. Si los asesinatos de Atocha subrayan el peligro mortal del terrorismo fascista que ahogaría a la izquierda en un río de sangre, la respuesta enfurecida de cientos de miles de manifestantes demuestra la tremenda combatividad del proletariado español..

  

Los estalinistas y socialdemócratas se unen al primer ministro franquista Suárez en llamar a los trabajadores a mantenerse “serenos” – es decir, a permitir que los carniceros fascistas y sus protectores policíacos imperen en las calles. Esto es nada menos que la continuación de su traidora política frentepopulista durante la Guerra Civil, cuando los reformistas prepararon el camino para la victoria de Franco al atar las masas a la “legalidad republicana” (o sea, burguesa).

  

¿Quién, entonces, conducirá al proletariado a aplastar a los matones falangistas y pistoleros fascistas derrumbando al estado capitalista que los nutre y protege? La crisis de la dirección revolucionaria es planteada a quemarropa en la España de hoy.

  

Elos últimos días la policía ha reaccionado a la campaña de provocación deteniendo a más de 200 izquierdistas sólo en Madrid. Según se informa, los detenidos pertenecen en su mayoría a grupos maosindicalistas. La respuesta de los auténticos comunistas a esto debe ser la movilización de los trabajadores en acciones militantes especialmente en las fábricas, donde se concentra su poder de clase – exigiendo que se detenga la represión derechista y que los izquierdistas detenidos en las incursiones policíacas sean puestos en libertad inmediatamente.

 

Sin embargo, en un ejemplo que es simultáneamente una traición a la clase obrera, una imbecilidad mortal y un acto de cobardía reformista, ¡la llamada “extrema izquierda” española ha solicitado la “protección” de liberales burgueses y del mismo estado franquista! Mientras los estalinistas y socialdemócratas firmaban junto con el jefe del gobierno un llamado a la serenidad, sus hinchas de “izquierda” sacaron un comunicado conjunto en Barcelona que abraza totalmente ilusiones reformistas en una “democracia” franquista a través de la auto reforma de la dictadura sanguinaria.

 

El comunicado de prensa – reproducido sin comentarios en Rouge (31 de enero), órgano de la sección francesa del seudótrotskista “Secretariado Unificado” (SU) dirigido por Ernest Mandel – condenó el asesinato de tres policías en Madrid (reclamados por el misterioso “GRAPO”) además del arresto de numerosos militantes de grupos de oposición, y exigirán del gobierno “acción inmediata contra ... las organizaciones fascistas y parapoliciales”. 

  

¡Qué imbéciles! Suplican a la Guardia Civil que reprima a los terroristas fascistas clericales, ¡la mayoría de los cuales son simplemente la misma Guardia Civil sin uniforme! Y el estado “acudió” a su llamada, decretando un estado de emergencia con el fin declarado de reprimir a los terroristas. Naturalmente, bajo la cubierta de este decreto lo que se llevó a cabo fue una represión severa contra la izquierda. He aquí el punto donde las ilusiones reformistas en la “neutralidad” del estado burgués se vuelven verdaderamente suicidas. Los marxistas, al contrario, llamamos por la formación de milicias obreras para defender al movimiento obrero y aplastar a los matones reaccionarios.

  

Hay más todavía: el documento afirma que el “restablecimiento de todas las libertades democráticas y nacionales, y en particular la amnistía sin restricción, permitirá avanzar hacia la democracia y un clima de tolerancia democrática”; y concluye con un llamamiento a la “unidad y responsabilidad de todo el pueblo en el marco de su declaración democrática”. Esta es la piedra angular del llamamiento del Partido Comunista español por una “ruptura negociada” – ¡un pacto con el gobierno para llevar a cabo una transición pacífica de la dictadura bonapartista a la democracia burguesa!

  

Entre los firmantes de esta declaración frentepopulista se encuentran no solamente la Esquerda Republicana, el Partido Carlista y la Assemblea de Catalunya – todas estas formaciones burguesas – sino también la mayor parte de la “extrema izquierda”, desde los mao-sindicalistas hasta la Liga Comunista Revolucionaria (LCR – una sección simpatizante del SU). Verdaderamente, estamos presenciando el “escarmiento” de los antiguos guerrilleritas feroces de la LCR. Pasados son los tiempos cuando la LCR declaraba su apoyo “total” a los nacionalistas vascos por el asesinato del primer ministro Carrero Blanco. Pasados también los tiempos en que la máxima (y casi única) reivindicación de la LCR era la mítica “HGR” – la Huelga General Revolucionaria que estallaría un buen día para derrocar al régimen franquista.

  

Pero los mandelistas españoles no se limitaron al abandono de sus mitos terroristas/espontaneístas. Cayeron en los aspectos más miserables del reformismo legalista de sus opositores dentro del SU. ¿Quién, entre los que han seguido la interminable riña en el Secretariado “Unificado”, no se acuerda de la vehemencia y del desdén con que la mayoría dirigida por Mandel condenó el PST argentino por el apoyo que éste prometió al “proceso institucional” del criminal régimen peronista? Ahora la mayoría sigue el ejemplo de la minoría.

 

El “Comunicado de Barcelona atestigua una vez más la completa incapacidad de estos revisionistas y renegados del trotskismo de resistir la prueba de turbulentas luchas dé clases. La patética claudicación de la LCR ante la primera provocación es una copia al carbón de la capitulación ignominiosa del PST ante Perón. Esta declaración abyecta – como la firma por la LCI portuguesa en 1975 de la declaración frentepopulista del “Frente Unido Revolucionario”, apoyando al Movimiento de las Fuerzas Armadas – da prueba una vez más de la urgencia de la lucha por reforjar la Cuarta Internacional. Sólo a través de la construcción de secciones de la tendencia espartaquista internacional en Portugal y España se podrá levantar la bandera del trotskismo revolucionario y podrá unirse el proletariado ibérico tras una dirección leninista.