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“Afganos” a la deriva sobre Polonia

  

  

Este artículo trata de la posición sobre la crisis en Polonia (1980-82) del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña) dónde sectores se oponían al giro eurocomunista del PCE (Partido Comunista Español). Primera impresión en Spartacist No. 10, febrero de 1982.

  

Con la imposición de la ley marcial en Polonia el 13 de diciembre (de 1981) se ha entonado una sinfonía imperialista a favor de Solidarnosc. Ronald Reagan y las burguesías europeas de la OTAN (y las aspirantes como la española), junto con socialdemócratas como François Mitterrand y Felipe González, tratan de azuzar el delirio antisoviético en torno al lema “libertad para Polonia”. Como sobre Afganistán, el PCE “eurocomunista” de Santiago Carrillo pronto se sumó a este coro contrarrevolucionario, haciendo causa común con el anticomunismo delirante del PC italiano de Enrico Berlinguer, quien declaró caduca la Revolución de Octubre. ¿Y los “afganos” del PSUC catalán? Durante todo el año precedente preferían callarse sobre los explosivos acontecimientos polacos. Pero finalmente tuvieron que pronunciarse. El número 36 de El Comunista (19 de diciembre), órgano del Comité Comarcal del Valles Occidental, declaró: “Ante la contrarrevolución: Por una Polonia socialista”.

  

El artículo constata que, “En esa dinámica antisocialista los asesores intelectuales de SOLIDARNOSC, como Jacek Kuron... apoyándose en la reacción clerical y los propietarios campesinos, intentan ir y llaman a la contrarrevolución ‘democrático-burguesa’.” Pero, salvo un comentario sobre la injerencia del imperialismo y la declaración hueca de que “los comunistas no podemos permanecer pasivos”, no aporta ni análisis ni programa para combatir el peligro de una restauración del capitalismo. Sólo cita dos párrafos de las Tesis del famoso V Congreso del PSUC (de enero del 81) que expresa el anhelo de que “las acciones obreras de Polonia pueden contribuir a hacer progresar la democracia socialista...”. Es curioso y altamente revelador notar que esta tesis fue escrita por la antigua dirección eurocomunista del PSUC. En sus 30 páginas de enmiendas propuestas por los “afganos”, ¡no hay una sola mención de Polonia!

  

Ahora el PCE ha publicado una larga resolución sobre Polonia (Mundo Obrero, 8-14 de enero de 1982) denunciando la represión manu militari de Solidarnosc. El tono de la resolución es bastante defensivo, tratando de justificarla política carrillista ante un público escéptico. Indica que la manipulación anticomunista por parte del imperialismo y “sectores” socialdemócratas de los sucesos en Polonia, “escandaliza y turba a no pocos comunistas y a trabajadores que, por instinto de clase, pueden verse tentados a adoptar posturas justificativas y defensivas.” Sobre la influencia clerical-nacionalista en Solidarnosc, señala el informe de Carrillo que esto provoca un desconcierto y “en nuestro país, la reacción del instinto de clase de no pocos trabajadores”.

  

El informe de Santiago Carrillo confirma que gran parte de los trabajadores españoles y de los militantes del partido mismo sienten una inquietud sobre la evolución reaccionaria de Solidarnosc y temen que la “tercera vía” del PCE les llevará directamente a los brazos del imperialismo. También los seudotrotskistas de la LCR se quejan de que para sectores de trabajadores en España “choca ver a líderes sindicales asistiendo a misa” y que “buscan elementos pro-capitalistas en Solidarnosc” (Combate, 16-23 de diciembre de 1981). Evidencian así que el instinto de clase de los obreros españoles es mucho más avanzado que la política de sus dirigentes vendidos y los lamentables “izquierdistas” de antaño.

  

Pero, ¿quién puede explicarles a estos obreros que sus inquietudes y temores son plenamente justificados, proponiéndoles un programa revolucionario para derrotar la ofensiva antisoviética en el Occidente y ganar los obreros polacos al auténtico comunismo de Lenin? No los “afganos” del PSUC. A pesar de la poderosa militancia obrera que reflejan, no ofrecen sino una repetición de los dogmas del “socialismo en un solo país”, el frente popular, la “reconciliación nacional” y otras tantas fuentes de la actual política ultrarreformista de Carrillo y Cía.

  

El silencio atronador de los “prosoviéticos” sobre Polonia durante el año pasado, tanto como la pobreza analítica y programática de sus últimos planteamientos, tienen un origen profundo: el estalinismo. ¿Cómo aclarar, por ejemplo, el hecho trágico de que una mayoría de los obreros polacos fueron ganados a un proyecto contrarrevolucionario? Esto no se explica, simplemente por referencias a los agentes y dineros de la CIA por muy reales que sean. Los orígenes remontan más allá de la catastrófica gestión económica de los años 70. La influencia clerical-reaccionaria sobre las masas trabajadoras sí es un elemento nuevo. Pero, ¿qué hay de los levantamientos obreros polacos contra sus gobernantes estalinistas en los años 56 y 70?

  

La tesis del V Congreso del PSUC se refiere a una burocracia que pretende actuar en nombre de los obreros polacos. Tal afirmación no será del agrado de los Brezhnev (ni sus secuaces lobotomizados como Líster). Pero, ¿cuál es la posición de clase de esta burocracia, y qué política deben tomar frente a ella los revolucionarios comunistas? No se puede aplastar políticamente a renegados como Carrillo, ni quitarles la base obrera a los contrarrevolucionarios de Solidarnosc, sin proponer un programa leninista coherente sobre la cuestión rusa.

  

Sólo los trotskistas hemos analizado la naturaleza parásita de la burocracia que ha acaparado el poder político en los países del bloque soviético (estados obreros degenerado/deformados). Y sobre Polonia hoy, sólo la tendencia espartaquista internacional proclamó la necesidad de parar la contrarrevolución de Solidarnosc para defender y extender las conquistas heredadas de la Revolución de Octubre. Es por eso que llamamos a una revolución política proletaria para echar a los estalinistas, los “grandes organizadores de derrotas” que tanto han hecho para desprestigiar al comunismo en los ojos de los obreros. La única fuente marxista para comprender el peligro representado por Walesa & Cía. es la colección de artículos de la prensa espartaquista, ¡Alto a la contrarrevolución de Solidarnosc! ¡Leedla!