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El “asunto Arlete” en Portugal

El PC en apuros en las elecciones portuguesas

  

  

Extracto de Workers Vanguard No. 116, 2 de julio de 1976. Esta versión fue impresa en Spartacist en español No. 11, diciembre 1982.

  

Lo que sí podría alterar el curso de los sucesos políticos en Portugal en forma drástica, es la construcción de un partido trotskista basado en un claro programa de independencia de clase, que rompa con todas las alas de la burguesía, inclusive con los demagógicos oficiales izquierdizantes. Gran parte del apoyo a Carvalho viene de obreros desilusionados con el apoyo abierto del Partido Socialista y la cobarde capitulación del Partido Comunista ante Eanes, detrás de cuyas gafas oscuras se discierne un monóculo. Un candidato que llamara a la ruptura con el colaboracionismo de clases del PS y del PCP, que rechaza toda confianza en el ejército capitalista, que aboga por la unificación de las comisiones obreras en una asamblea obrera nacional, señalaría el camino hacia la ruptura del círculo vicioso de la “democracia parlamentaria estabilizadora” versus el “poder popular” bajo dominio militar.

  

Durante el último año, las dos principales organizaciones supuestamente trotskistas en Portugal, ambas afiliadas con el mal llamado Secretariado “Unificado” de la IV Internacional (S.U.), han ido a la cola del PS y del PC. La LCI (Liga Comunista Internacionalista, aliada con la mayoría centrista del S.U. dirigida por Ernest Mandel) formó parte, en septiembre del año pasado, del “Frente Unido Revolucionario” (FUR) que respaldó al Quinto Gobierno frentepopulista de Vasco Gonçalves y que incluyó inicialmente al Partido Comunista. Al mismo tiempo, mientras el Partido Socialista lanzaba una movilización anticomunista reaccionaria, el PRT (Partido Revolucionario dos Trabalhadores, aliado con la minoría reformista del S.U. y, durante los últimos meses, específicamente con el PST [Partido Socialista de los Trabajadores] argentino) lanzó la consigna desvergonzada por un gobierno Soares.

  

En las elecciones presidenciales, sin embargo, al principio ni los comunistas ni los socialistas presentaron un candidato propio (la candidatura de Pato fue el resultado del fracaso del PCP en encontrar un general que pudiera apoyar). En consecuencia, a falta de alguien a quien podrían cazar, la LCI y el PRT decidieron presentar un candidato presidencial conjunto. Esto formó parte también de las interrumpidas discusiones de “unidad” entre los dos grupos simpatizantes del S.U.

  

La candidata elegida fue una tal Arlete Vieira da Silva, cuya foto fue publicada en volantes sobre el título: “Arlete, una mujer, una trabajadora, una revolucionaria”. Un esbozo biográfico proclamaba que ella había sido miembro del PCP durante 16 años y había sido arrestada cinco veces, siendo encarcelada por más de tres años durante una de ellas. Una nota publicada en el órgano internacional de S. U., lnprecor (27 de mayo de 1976), daba los detalles de su tortura (“las señales pueden todavía verse en sus muñecas rotas”). Luego de la caída de Caetano, decía, ella renunció del PCP en oposición a la colaboración de clases y el rompehuelguismo estalinista.

  

Tres semanas después del lanzamiento de la candidatura del PRT/LCI, sin embargo, y luego de que las 7.500 firmas necesarias para registrarla como candidata habían sido reunidas y en vísperas de la fecha límite para la registración, ambos grupos retiraron de repente su apoyo. ¿Qué pasó? Los lectores de Combate Socialista (2 de junio de 1976) del PRT no recibieron ninguna explicación salvo una nota en las páginas interiores bajo el título lacónico “¡Dejó de existir la única candidatura de independencia de clases!”. En ella la única respuesta a las muchas “interrogantes levantadas” por el repentino retiro de su apoyo, fue referir los lectores a “nuestros comunicados” sobre el tema, los cuales no eran reproducidos. “Arlete Vieira da Silva nos proporcionó datos sobre su pasado político que no correspondían a la verdad,” dice, “por lo tanto poniendo serias dudas sobre su idoneidad moral y política que un partido revolucionario debe exigir a fin de apoyar una candidatura clasista...”.

  

Unos días antes, la LCI había retirado su apoyo a “Arlete” declarando que ella “no tenía ni el pasado, ni las mínimas condiciones que le permitirían ser una defensora intransigente de un programa de unidad e independencia del movimiento obrero”. Poniendo la mayor parte de la culpa sobre el PRT (que la había nombrado también en las elecciones parlamentarias de abril), la LCI admitía avergonzadamente que sólo había investigado los antecedentes de su “candidato revolucionario” muy tardíamente, y tampoco dijo nada sobre lo que había encontrado (Luta Proletaria, 2 de junio de 1976).

  

La prensa burguesa fue más reveladora. Expresso (29 de mayo) informaba que se había enterado de fuentes en el PRT que sus averiguaciones no habían producido la más mínima evidencia de que su candidata hubiera sido arrestada nunca bajo cargos políticos. De hecho, el único juicio de Arlete Vieira da Silva se debía a la “falta de pago y desfalco de varios artículos electrodomésticos”! En Francia, el diario Rouge (30 de mayo), periódico de la Ligue Communiste Révolutionnaire (LCR), preguntaba en su titular si “Arlete” era una “¿Tergiversadora o provocadora?”

  

Con la información a nuestra disposición es imposible decidir si el “caso Ariete” fue, como sugieren la LCI y el PRT, una provocación estalinista. Cierto que el PCP no presentó sino hasta muy tarde aquella información en su poder concerniente al carácter dudoso de un ex miembro (cuyo esposo es, aparentemente, un militante del Partido Comunista), al mismo tiempo que propalaba rumores. Más aun, Cunhal y Cía. ya están, sin duda, tratando de usar el incidente para diseminar sus calumnias de siempre de que los trotskistas son agentes provocadores. Lo que sí demuestra el asunto, y en forma concluyente, sin embargo, es que en su seguidismo congénito tras los reformistas, los liquidadores pablistas demuestran una falta fundamental de seriedad política que los lleva a agarrar cualquier desconocido como candidato presidencial simplemente porque ella podía servir como maniobra publicitaria para atraer votos del Partido Comunista. Sus glándulas salivales son más desarrolladas que sus cerebros, y está muy claro que al presentar a Arlete Vieira da Silva como candidata en las elecciones, el PRT y la LCI no pensaron en absoluto en presentar una dirección seria a las masas trabajadoras….