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Documento de la primera conferencia delegada de la TEI

  

  

[Traducido de Spartacist (edición en Inglés), Nos. 27-28, Invierno de 1979-80. Esta versión fue impresa en Spartacist en español No. 8, agosto de 1980].

  

A continuación publicamos extractos del documento principal adoptado por la primera conferencia delegada de la tendencia espartaquista internacional. Las informaciones más estrechamente organizativas han sido eliminadas.

  

La “Declaración para organizar una tendencia trotskista internacional” (DOTTI) aprobada en agosto-septiembre de 1974, asentó la modesta pero importante expansión geográfica de la tendencia espartaquista internacional (TEI). Declarando que la Spartacist League de los Estados Unidos (SL/U.S.) y la Spartacist League de Australia y Nueva Zelandia [SL/ANZ] constituían el núcleo para la cristalización de una tendencia trotskista internacional, el documento anotaba: “En media docena de países existen grupos y comités -así como partidarios y simpatizantes dispersos en varios otros países- que han expresado su simpatía y apoyo, general o específico, a la tendencia espartaquista internacional.” El desarrollo posterior de la TEI sólo ha confirmado la afirmación en DOTTI de que “La lucha por el renacimiento de la IV Internacional promete ser difícil, larga y sobre todo con altibajos.” La TEI tiene todavía que trascender el marco caracterizado en DOTTI como de “una tendencia en proceso de consolidación”. Sin embargo, el crecimiento significativo en Europa, el desarrollo de un equipo dirigente a nivel internacional inconmensurable con el actual Comité Ejecutivo Internacional (CEI) federativo y la perspectiva de unificación con el Revolutionary Workers Party (RWP) de Sri Lanka ponen a la orden del día la primera conferencia internacional delegada de la TEI y la elección de un CEI con autoridad como pasos necesarios hacia la meta de forjar la Liga Trotskista Internacional.

  

Contra una preponderancia norteamericana

  

La TEI ha sido programáticamente internacionalista desde sus inicios. El precursor organizativo de la SL/U.S., la Tendencia Revolucionaria (TR) del Socialist Workers Party (SWP), hizo suyo como uno de sus documentos de fundación la resolución “Perspectiva mundial para el socialismo”. La TR se ligó de esa manera con la Socialist Labour League de Gerry Healy y el Comité Internacional (CI), la oposición internacional a la capitulación del SWP ante el revisionismo pablista. El burocratismo criminal de Healy al escindir la TR en 1962 y al expulsar al grupo Spartacist de la conferencia de Londres en 1966 retrasó seriamente la lucha contra el revisionismo pablista al interior del movimiento que se reclama del trotskismo a escala mundial y en los EE.UU., e impuso sobre la Spartacist League (fundada en 1966) un periodo prolongado de aislamiento nacional involuntario. La DOTTI (publicada en Cuadernos Marxistas No. 1) registraba la extensión de la ruptura de este aislamiento alcanzada en 1974, pero también indicaba hasta qué punto era tenue y reversible la extensión internacional de la TEI.

  

Dado el limitado crecimiento de la SL/U.S. relativo al crecimiento de la TEI fuera de los EE.UU. (especialmente en Europa) desde la aprobación de la DOTTI, el deformador peso preponderante de la SL/U.S. en la TEI, ha sido reducido pero no rectificado. La mayoría del CEI, así como todo el Secretariado Interino (S.I.) son miembros de la SL/U.S., resultado fundamentalmente de los 15 años de historia de la SL/U.S. y la relativa inmadurez de las otras secciones. Sin embargo, y dado todo lo anterior, el atraso político de la clase obrera norteamericana combinado con su actual inactividad relativa (rota recientemente sólo por la huelga de los mineros de 1978) impone presiones potencialmente destructivas sobre la TEI. Estas presiones son complicadas por el hecho de que los débiles lazos de la TEI con el proletariado organizado están concentrados completamente en Norteamérica, y que estos lazos modestos no son inmunes a la desorientación y el desgaste engendrados por el estado latente de la lucha de clases.

  

Es particularmente importante que, dado el atraso de la clase obrera norteamericana, las secciones de la TEI no perciban el trabajo sindical extremadamente modesto de la tendencia en Norteamérica como normativo, aun cuando este trabajo constituye para la TEI un depósito importante (pero no único) de experiencia en el movimiento laboral.

  

Hay una tendencia similar de tomar la SL/U.S. como la norma organizativa para las secciones más pequeñas, cuyas tareas son más modestas. Aun cuando en forma general las prácticas organizativas de la sección norteamericana representan la aplicación a una organización de su tamaño y con sus tareas de las normas y prácticas desarrolladas por el movimiento leninista y trotskista, las otras secciones de la TEI deben hacer los ajustes correspondientes en términos de escala y tareas concretas....

  

... Ha sido mencionado que no teniendo la autoridad directa conferida por una revolución proletaria triunfante, ni aquella dada por una figura histórico-mundial como Trotsky, la TEI ha buscado mantener su coherencia programática y organizativa parcialmente mediante la dependencia en la tecnología moderna (aviones jet, teléfono de larga distancia y la fotocopiadora xerox). Esto es especialmente cierto dada la relativa inexperiencia política de la mayoría de los cuadros de la TEI. A menudo ha sido necesario llevar a cabo una lucha con varias secciones a fin de entrar a la segunda mitad del siglo XX (por ejemplo, para obtener suficiente capacidad telefónica). Es bastante probable que la actual composición de la TEI no existiría como una tendencia internacional cohesiva si estuviera operando con los recursos del movimiento trotskista de los años 30.

  

... La fuerte dependencia de la TEI en dinero, particularmente en los recursos financieros de la SL/U.S., presenta la siguiente contradicción: ... los EE.UU. entran en una recesión que necesariamente dañará esta base financiera y que amenaza con una reducción significativa del trabajo internacional. Al mismo tiempo se ha postulado la posibilidad de un reclutamiento considerable a la SL/U.S. en el próximo período. Para desarrollar este potencial se requerirá también cuadros y recursos financieros. Pero en la SL/U.S., como en las otras secciones, el reclutamiento es una forma de mantener y extender nuestra base financiera.

  

Una señal del desarrollo desigual de la TEI desde la aprobación de la DOTTI es el hecho de que nuestra extensión orgánica más significativa, la fundación de la Spartacist League de Inglaterra (SL/B) como nuestra segunda sección en tamaño, acentúa la extrema desproporción en la tendencia de secciones de habla inglesa. Es un ejemplo de esta desproporción el que los cuatro periódicos estables y regulares producidos por la tendencia internacional son todos en inglés. La prensa francesa y alemana es todavía inestable, infrecuente e irregular....

  

Preferencia por las secciones no angloamericanas

  

La TEI está comprometida a resolver esta desproporción, que también caracterizaba la ruptura de los años 50 entre el CI (centrado en secciones de habla inglesa) y el Secretariado Internacional. Uno de los motivos para la reducción en la frecuencia de aparición de Workers Vanguard a bisemanal fue el liberar cuadros para asistir en el trabajo de la TEI fuera de Norteamérica....

  

La preponderancia anglo-americana en la TEI fue acentuada por la experiencia personalmente trágica pero casi inevitable de la disolución de la Organización Trotskista Revolucionaria de Chile (OTR) bajo las presiones del exilio y la falta de recursos en términos de cuadros para llevar a cabo las tareas de un pequeño grupo de propaganda. Como consecuencia, las perspectivas de trabajo en Latinoamérica y España han sufrido un revés.... Con respecto al Lejano Oriente... apenas hemos empezado a penetrar el carácter exótico del pretendido trotskismo japonés. A través de nuestra fusión con la Fracción Trotskista (FT) de la Workers Socialist League de Inglaterra y con la fundación de la SL/B, la TEI ha adquirido un círculo importante de militantes provenientes del Medio Oriente. Además, luego de la poderosa confirmación de nuestra línea en Irán, hemos contactado en varios países a individuos y grupos iraníes en el exilio que han sido indignados por la repugnante capitulación de todas las otras tendencias de izquierda a la reacción clerical chiita.

  

La oportunidad más importante y al mismo tiempo más difícil para la extensión de la TEI es la unificación propuesta con el RWP de Sri Lanka. Con la excepción de grupos de exilados como la OTR o individuos aislados... la unificación con el RWP presenta a nuestra tendencia su primera oportunidad de cristalizar una sección en el mundo colonial. Esta unificación incorporaría a nuestra tendencia la inestimable experiencia de varias décadas del camarada Edmund Samarakkody como dirigente trotskista en el Sur Asiático y su lucha por extraer del oportunismo notorio de los pretendidos trotskistas en Sri Lanka un auténtico movimiento marxista revolucionario. Al mismo tiempo, dada la magnitud de las diferencias políticas restantes, la enorme distancia geográfica y las divergencias en cultura y nivel de vida, la unificación con el RWP es la extensión más difícil en la que la TEI se ha embarcado nunca.

  

Problemas de dirección en las secciones

  

Todas las secciones fuera de los EE.UU. confrontan, en mayor o menor grado, el problema de forjar una dirección colectiva estable. Tal desarrollo rara vez ocurre en progresión lineal. Un estudio de cómo fue conformada la dirección de la SL/U.S. revela la importancia de luchas fraccionales, luchas anticliquistas, y las necesarias luchas políticas que acompañan la adecuación de las tareas con condiciones en flujo. La desaparición del movimiento por los derechos civiles combinada con la apertura de las oportunidades en SDS [la “nueva izquierda”] y la lucha fraccional contra Ellens/Turner, el “Memorándum de Transformación” y la lucha contra la camarilla Cunningham/Moore/Benjamin/Treiger son ejemplos claves. Fueron estas luchas junto con una década de trabajo común que dieron a los cuadros de la SL/U.S. su cohesión. Las otras secciones no deberían esperar que la cohesión de su dirección venga en forma menos dolorosa o más rápida.

  

Fuera de los EE.UU. todas las secciones están dirigidas por camaradas (la mayoría de los cuales han cumplido, como individuos, más de una década en el movimiento marxista) que constituyen una dirección colectiva completamente nueva o parcialmente probada.... En Gran Bretaña la Fracción Trotskista era cualitativamente igual en tamaño a la estación Londres preexistente y estaba compuesta por camaradas cuya experiencia política había sido formada por la extrema izquierda inglesa.... La tarea de cristalizar una dirección británica coherente está todavía a la orden del día.

  

La dirección de la TLD [Trotzkistische Liga Deutschlands] alemana ha sido orgánicamente ampliada conforme el reclutamiento en pequeños números de cuadros directivos de organizaciones opositoras ha presentado continuamente la necesidad de su integración en la dirección....

  

Recientemente el equipo del CC de la Costa Oeste [estadounidense] expresó su preocupación de que la SL/U.S. estaba perdiendo su filo comunista. El pasado período de prolongada inactividad social engendrando rutinismo y complacencia ha afectado marcadamente a la SL/U.S. desde la administración de la Oficina Central a la junta de redacción de Workers Vanguard, a la organización juvenil, a las fracciones sindicales — a veces con consecuencias desastrosas. Sin embargo, la organización ha demostrado tener la capacidad de poder romper con la perspectiva parroquial y el “oficinismo” cuando aparecen las oportunidades. El trabajo enérgico y excelente durante la huelga del sindicato minero UMW en 1978, la campaña electoral en Nueva York en 1978, el trabajo en torno a la situación en Irán y recientemente en respuesta a la victimización de un dirigente sindical militante revelan dicha capacidad. En el próximo año, la organización de la juventud llevará gran parte del esfuerzo dirigido a empujar y dirigir la campaña de reclutamiento. Debe ser notado que la sección ha sufrido enormemente por la falta de una Comisión Sindical y la falta, menos urgente pero también importante, de trabajo centralizado entre los negros.

  

Fuera de los EE.UU. nos seguimos enfrentando a la inherente falta de estabilidad de secciones con uno o dos comités locales. “Secciones” con un solo comité local (TLC [Trotskyist League of Canadá], LTF [Ligue Trotskyste de France] y anteriormente la TLD) son comités locales esquizofrénicos concentrados en una ciudad pero forzados a asumir algunas de las responsabilidades de una sección nacional. En estas condiciones hay una tendencia a copiar estructuras organizativas paralelas para el trabajo “nacional” y “local”, originando arreglos organizacionales ineficientes y engorrosos. En secciones con dos comités locales, el segundo comité local tiende a ser débil y eventualmente no viable.... Periódicamente han sido necesarios traslados y reorganización de los cuadros....

  

Los jóvenes camaradas de la Lega Trotzkysta d’Italia (LTd’I) han mostrado un entendimiento inadecuado de la metodología leninista en lo que respecta a la importancia para la clase obrera de la lucha por defender los derechos democráticos. Esto ha llevado a discusiones en el pasado... que es de suponer reaparecerán en formas nuevas. Al mismo tiempo, su trabajo político, llevado a cabo en forma enérgica, ha ido en la dirección de una fusión con la TEI. El S.I. recomienda que esta fusión tome lugar en la Conferencia Internacional.

  

La estación Estocolmo ha funcionado persistentemente como un puesto de gran valor para la colección de información, contactos y distribución de literatura, a pesar de su aislamiento....

  

Tareas que se plantean a la TEI

  

Mucho del reclutamiento en Europa tuvo lugar durante el período de la distensión cuando la cuestión del frente popular era de importancia decisiva e inmediata. Este reclutamiento se hizo sobre la base de nuestra oposición intransigente al apoyo electoral, no importa cuán “crítico”, a partidos obreros en coaliciones frentepopulistas. Esto tuvo su paralelo en los EE.UU. donde la SL/U.S. llevó a cabo su mayor crecimiento durante el punto culminante del movimiento antiguerra cuando la oposición a coaliciones de “paz” colaboracionistas de clases (la versión norteamericana del frente popular en ese período) fue el eje fundamental de nuestra intervención política. Dado que una parte significativa de la TEI fue forjada en oposición constante al frentepopulismo, la unificación propuesta con el RWP puede ser enfrentada con gran confianza, a pesar de que una de nuestras principales diferencias es sobre el apoyo electoral crítico a partidos obreros en los frentes populares.

  

Una prueba importante del desarrollo de los cuadros y las secciones la constituye su respuesta a un período de renovado antisovietismo imperialista cuyas expresiones más dramáticas han sido la formación de una alianza EE.UU./China y la invasión china a Vietnam. La cuestión rusa entrará necesariamente y en forma directa en la vida política de cada sección. La posición trotskista de defensa incondicional de las conquistas de la Revolución de Octubre tendrá el mismo filo que tuvo nuestra oposición al frente popular en Europa Occidental y Chile en el período anterior.

  

La perspectiva de nuestras secciones en Alemania, Francia y Gran Bretaña debe centrarse en reagrupamientos. Con este fin, la TLD y la LTF confrontan la tarea de estabilizar una prensa regular, correcta e intervencionista como primera prioridad. Esto no es solamente una cuestión de capacidad editorial y técnica sino de dirección y perspectivas políticas.... La TLD en particular, pero también todas las secciones de tamaño menor, deben tratar de ganar un sentido de la realidad social de sus países buscando obtener empleo industrial en forma individual, tratando cuestiones sociales actuales en su prensa y vendiendo su periódico en las entradas a las fábricas. Pero a corto plazo, como los ejemplos negativos del Canadá y Australia lo han demostrado, el “trabajo sindical” es el enemigo de una orientación de reagrupamientos. La SL/B ha ganado fuerzas suficientes, gracias a su exitoso reagrupamiento, para empezar su implantación industrial. Y a largo plazo, la TLD debe trascender su resistencia histórica a la implantación sindical, resistencia que está enraizada en los vestigios de casta precapitalistas que se muestran en la sociedad alemana moderna, y encontrar el camino a una modesta pero real presencia en el proletariado alemán organizado. Pero en este período lograremos avances mediante una intervención política agresiva con nuestro programa completo. Nuestra prensa será el instrumento esencial para nuestro crecimiento cualitativo.

  

El que no hayamos desarrollado perspectivas operacionales de trabajo entre los jóvenes, incluyendo la constitución de fracciones universitarias indígenas en Europa, ha detenido el reclutamiento y la necesaria obtención de lazos con la volátil capa estudiantil/juvenil. Este trabajo debe acompañar viajes regionales y un trabajo agresivo dirigido contra nuestros adversarios. Sólo la SL/U.S. y la SL/ANZ han llevado a cabo un verdadero trabajo entre la juventud en el último periodo.

  

La necesidad de un CEI elegido

  

Mientras las direcciones seccionales fuera de los EE.UU. están todavía en proceso de conformarse o de consolidarse, en el periodo pasado se ha forjado una dirección internacional a través de campañas conjuntas y luchas políticas comunes (como la campaña Muñoz; las delegaciones internacionales autorizadas a la reunión del Buró Político [de la SL/U.S.] del 27 de abril de 1978, denominada “Por un repliegue ordenado”, y a la conferencia de emergencia de la TLD de febrero de 1979; la construcción de la sección inglesa, la cual desde el establecimiento de la estación Londres... fue una empresa verdaderamente internacional; y las campañas de propaganda organizadas internacionalmente sobre Irán y la invasión china Vietnam). Esta dirección internacional ha adquirido relaciones de colaboración probadas y un fondo de experiencia común que hace tanto realista como necesaria la propuesta de elección del CEI.

  

Nuestra tendencia está actualmente restringida por el CEI formalmente semifederativo, en el cual sólo tienen votos decisivos los miembros plenos de los comités centrales de secciones plenas. Este CEI no es conmensurable con la evolución de nuestra dirección internacional…. Por lo tanto el S.I. propone que los delegados a la conferencia internacional elijan un Comité Ejecutivo Internacional….

  

Workers Vanguard ha sido el órgano principal de nuestra tendencia a escala internacional. Esto ha tenido el efecto muy positivo de contribuir a la homogenización de nuestra pero también ha aumentado la preponderancia norteamericana. Spartacist debe ser la historia documental y teórica de nuestro movimiento. Su persistente irregularidad de aparición en inglés, francés y alemán ha sido una de las mayores fallas del S.I. Spartacist en español, aun cuando carece del apoyo de una sección de habla hispana y no ha generado contactos importantes, llega a un número modesto de cuadro que se reclaman del trotskismo en España y en concentraciones de exilados latinoamericanos en otras partes… Podríamos, por ejemplo, intentar trasladar fuerza vitales de la SL/U.S. para dar nuevo impulso desde el centro al Spartacist cuatrilingüe, sin debilitar cualitativamente la capacidad de prensa de la SL/U.S.

  

La TEI, los pretendidos trotskistas y la cuestión rusa

  

La campaña de los “derechos humanos” de Carter, al hace revivir la retórica de Guerra Fría a fin de rearmar moralmente al imperialismo norteamericano luego de Vietnam y Watergate, ha condicionado un viraje a la derecha por parte de varios sectores que se reclaman del trotskismo. Los productos del fraccionado Comité Internacional han degenerado cualitativamente. El bandolerismo político y las maniobras organizativas de los Healystas los han puesto fuera del movimiento obrero y en los alrededores del Coronel Gadafi de Libia. El otro componente importante del ex-CI, la OCI francesa de Pierre Lambert, ha mantenido el paso con la cruzada antisoviética de Carter, y ha llevado su estalinofobia a nuevas alturas. Ellos han hecho suyas las consignas del papa con respecto a los derechos nacionales en Europa del Este y las consignas de Konrad Adenauer con respecto a la unificación de Alemania. La OCI se ha desplazado tan a la derecha que hay ahora una convergencia clara con el SWP reformista excepto en aquellos puntos donde la adaptación en sus respectivos terrenos nacionales a sus respectivas burguesías les hace tomar posiciones el uno a la derecha del otro (como el SWP sobre la “libertad de expresión para los fascistas”, la OCI sobre el frentepopulismo y Europa del Este). Con la degeneración de los productos de descomposición de la explosión del CI en 1971, la afirmación de la TEI de representar la continuidad de la lucha antipablista del CI de antes de 1967 ha sido reforzada.

  

El SU, rasgado por años de luchas fraccionales amargas, estableció una paz problemática sobre una base más derechista durante el periodo de la Unión de la Izquierda francesa. Impulsados por la desaparición del izquierdismo pequeñoburgués de los años 60, los impresionistas de la mayoría internacional encabezada por Ernest Mandel desecharon su papel de agentes publicitarios del Che Guevara y se convirtieron en agentes del ala izquierda del frente popular. El antisovietismo virulento ejemplificado por las campañas pro-disidentes soviéticos se convirtió en la plataforma común del frente popular en Europa — la promesa exigida por los socialdemócratas a los estalinistas garantizando que la lealtad a su burguesía sobrepasaría su lealtad al Kremlin. Así pues, un elemento clave del reciente viraje de la mayoría del SU fue una claudicación en la cuestión rusa que tiene su paralelo en la previa socialdemocratización de su principal opositor fraccional, el SWP norteamericano, y facilitó la convergencia coyuntural.

  

La mayoría del SU ha abrazado recientemente el cretinismo parlamentario antisoviético de los eurocomunistas. Este continuo deslizarse político ha sido acompañado por el crecimiento de un ala derecha importante, abarcando un apoyo significante dentro de la LCR para las tendencias pro-OCI. La OCI ya se ha convertido esencialmente en reformista. De esta manera el que la mayoría del SU ha abandonado, hasta formalmente, el reconocimiento de la posición trotskista sobre la cuestión rusa, deja a la TEI como sola representante de la herencia del defensismo soviético.

  

Como lo demostró la dramática polarización sobre el Portugal y Angola, las contradicciones entre los centristas y los reformistas en el SU todavía tienen gran potencial centrífugo a pesar de lo que hoy parece ser una convergencia política. Cuando la lucha de clases alcance una situación prerrevolucionaria aguda, la unidad de papel entre los centristas, cuyos apetitos omnívoros persiguen cualquier oportunidad, y los reformistas, quienes van tras la mayor posibilidad – conciliación con su propio poder estatal (frecuentemente tras la hoja de parra del frente popular) – tenderá a estallar en todas direcciones. El método pablista de reemplazar el partido proletario revolucionario internacionalista con fuerzas de clase ajenas, es por supuesto el mismo para ambas alas del SU. Sólo los apetitos particulares, condicionados por el terreno nacional, son distintos. Los centristas basados en Europa se adaptan a los estalinistas quienes a su vez capitulan ante su propia burguesía. El SWP norteamericano, en ausencia de un partido reformista de masas, capitula directamente ante el ala liberal de la burguesía.

  

En caso de que las fuerzas centristas o reformistas adquieran un peso real en una situación nacional particular, la conveniencia del “internacionalismo” será prescindible. El sectoralismo puede tirarse por la ventana conforme se van encontrando sectores que son “más iguales que otros”. La vergonzosa revocación por el SWP norteamericano de su entusiasmo por el “poder gay”, a fin de preparar su entrada a la burocracia sindical, no es sino una indicación — y esto sin una posibilidad real inmediata de consumar la traición dentro del movimiento obrero.

  

La presión por revisar la caracterización de Cuba como un estado obrero sano ha sido un irritante continuo entre las dos alas del SU. En claro contraste con su antisovietismo socialdemócrata, el SWP ha optado por continuar e intensificar su adoración de los estalinistas cubanos. La mayoría del SU, habiendo perdido su interés en el seguidismo tras el guerrillerismo pequeñoburgués, preferiría llamar a Cuba un “estado obrero burocratizado”. La discusión sobre Cuba indica la fundamental desorientación del SU sobre el estalinismo y desenmascara de nuevo las bases de la reunificación de 1963. Debido a la posición única y tajante de la TEI sobre el estalinismo de la postguerra, debemos dirigir nuestra polémica hacia este punto débil del SU. Ningún marxista serio puede analizar Cuba sin referencia a los materiales de la TEI sobre la cuestión.

  

Pero la actual discusión sobre Cuba es puramente teórica comparada con el asqueroso espectáculo del SU entero postrándose ante los ayatolás en Irán. El SU ha ido tan lejos en su clamor por los mulahs que se ha; rehusado, en los EE.UU. y Australia, a llevar a cabo una defensa unida de sus camaradas en las cárceles de Jomeini en conjunto con todo aquel que ataque a sus carceleros. La línea única de la TEI de “¡Abajo el sha — Abajo los mulahs!” tan evidente desde un punto de vista marxista o incluso democrático, sigue recibiendo de los hechos una poderosa confirmación que debemos aprovechar al máximo. Además, la lucha iraní ha demostrado el papel más fundamental de la cuestión de la mujer en los países del Este. Las consecuencias programáticas de la consigna “¡N o al velo!” deben ser parte de nuestras perspectivas de reagrupamientos. Igualmente, sobre la invasión china de Vietnam, la línea del TEI no sólo fue correcta sino también persuasiva y atractiva. Dio razón a dos décadas de lucha principista de nuestra  tendencia por un análisis trotskista del estalinismo de la postguerra. Para el SU, sin embargo, la invasión de Vietnam por China provocó un recrudecimiento de los viejos alineamientos fraccionales en un continuo y prolijo debate en el cual los dos lados están unidos por su acuerdo de evitar la cuestión del defensismo soviético, puesto claramente a la orden del día por la alianza EE.UU./China y la confabulación estadounidense con la invasión china.

  

El desplazamiento a la derecha dentro del movimiento que se reclama del trotskismo ha significado que pequeños grupos con conexiones internacionales que en un momento existieron a la izquierda del SU —Massari, la “tercera tendencia”, el Spartacusbund— todos han hecho las paces con el pablismo o se han desintegrado. En Gran Bretaña todavía hay varios pequeños grupos a la izquierda del IMG [International Marxist Group] que se reclaman del trotskismo y que siguen ofreciendo a la SL/B blancos de reagrupamiento y reclutamiento lineal.

  

En Alemania nuestros esfuerzos recientes en desenmascarar las pretensiones trotskistas del GIM [Gruppe Internationale Marxisten] han producido unos pocos miembros nuevos. Pero el GIM es tan miserable que toda una generación de jóvenes subjetivamente revolucionarios, confundiendo al GIM con el trotskismo, se ha dirigido al maoísmo. Dada la política exterior claramente contrarrevolucionaria de China, este ambiente maoísta ha estado en una crisis en la que la TLD debe buscar una intervención. Con respecto a Francia,  la LTF está en una situación bloqueada por razones históricas. Se enfrenta a tres organizaciones pretendidamente trotskistas con miles de militantes. Y tras de ellos está la clase obrera industrial dominada por el PC/CGT [Parti Communiste/Confederatión Générale des Travailleurs] que tiene la apariencia, a veces aún para nuestros propios camaradas, de un monolito inexpugnable. Pero desde 1789 en adelante ha habido en Francia una explosión social masiva con casi cada generación. La LTF debe prepararse para la próxima explosión con enérgicos esfuerzos de reclutamiento y la estabilización de un verdadero periódico. Si sabe actuar correcta y vigorosamente, debería poder explotar las oportunidades de reagrupamientos que se presenten para quizás salir con unas centenas de nuevos miembros y hacerse un factor significante en la izquierda francesa.

  

Ya no estamos en ese período, luego del “X Congreso Mundial” del SU en 1974, cuando las dos principales fracciones del SU se encontraban en lados opuestos de las barricadas en Portugal. En ese entonces pudo haber surgido del SU una oposición de izquierda contrapuesta a ambas alas, tanto a la mayoría centrista como a la minoría reformista, una oposición que tomara una posición revolucionaria principista contra el frentepopulismo. Pero, aunque el momento de tal oportunidad haya pasado, la base programática modelo para un reagrupamiento revolucionario presentada entonces retiene su validez para aquellos grupos en desarrollo hacia la izquierda en busca del trotskismo auténtico. Estas bases fueron presentadas en un proyecto de declaración por cuadros expulsados del SU quienes hoy se adhieren o apoyan a la TEI:

  

• No a cualquier apoyo electoral o político a los frentes populares; por una oposición condicional a los partidos obreros en coaliciones explícitas o implícitas de colaboración de clases;

  

• Mantener la teoría trotskista de la revolución permanente; por una dirección proletaria de la lucha nacional/social;

  

• Apoyo militar a las fuerzas nacionalistas pequeñoburguesas en lucha contra el imperialismo, pero ningún apoyo político en absoluto a tales fuerzas; por partidos trotskistas en todos los países;

  

• Defensa incondicional de todos los estados obreros deformados/degenerados contra el imperialismo; por la revolución política contra las burocracias; ningún apoyo político a fracciones y camarillas estalinistas en pugna;

  

• Contra la violencia dentro del movimiento obrero;

  

• Por fracciones comunistas en los sindicatos, basadas en el Programa de Transición;

  

• Por la táctica comunista del frente unido desde arriba; por la táctica de reagrupamientos para unir a los revolucionarios subjetivos en el partido de vanguardia; por el desenmascaramiento intransigente del centrismo;

  

• Rechazo a las pretensiones de las “internacionales” pretendidamente trotskistas de representar la IV Internacional destruida por el pablismo en 1951-53; 

  

• Reforjar una IV Internacional democrático-centralista que no se detendrá hasta alcanzar la dictadura del proletariado.

  

Secretariado Interino

Nueva York,

10 de agosto de 1979