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¡Libertad para todas las víctimas de represión derechista en Argentina y Chile!

Mario Muñoz a Salvo

  

  

Informe del PDC – agosto de 1976. Esta versión fue impresa en Spartacist en español No. 4, mayo de 1977.  

  

El 4 de agosto, Mario Muñoz Salas, el dirigente minero chileno que había sido víctima de una persecución policíaca durante cuatro meses, llegó a salvo a Viena, Austria. La liberación de este valiente dirigente sindical de clase de las manos de la junta sanguinaria de Videla, es un triunfo para la clase obrera internacional y es como un faro de esperanza para las decenas de miles de refugiados del terror derechista todavía atrapados en Argentina.

 

Mario Muñoz fue recibido en el aeropuerto de Viena por una delegación que abarcaba a representantes del Comité para Salvar la Vida de Mario Muñoz, y el Comité de Defensa de los Prisioneros Obreros y Marinos en Chile; la tendencia espartaquista internacional y su sección simpatizante, los BoIcheviques-Leninistas Austriacos (OBL); Albrecht Konecny, presidente de la Generación Joven del Partido Socialista de Austria; y representantes de la prensa austriaca. Al llegar, Muñoz agradeció al gobierno austriaco por haberle concedido un visado y expresó su reconocimiento a todos quienes acudieron a su defensa. Expresó preocupación por la suerte de su compañera y sus hijos quienes no han podido salir de Argentina, y por todas las víctimas de la represión derechista todavía atrapadas en Argentina.

 

La tarea del Comité para Salvar la Vida de Mario Muñoz no se verá culminada hasta que éste se haya reunido con su familia [1]. En nombre del Comité, su cocoordinador estadounidense, el Partisan Defense Committee quiere expresar su profundo agradecimiento a los individuos y a las organizaciones que contribuyeron generosamente con su tiempo, energía, consejos atentos y su apoyo financiero para salvar la vida de este dirigente obrero ejemplar.

  

La campaña internacional para salvar la vida de Mario Muñoz fue decisiva para lograr el salvoconducto para salir de Argentina auspiciado por las Naciones Unidas, y para que el gobierno austriaco recibiera a este perseguido dirigente sindical chileno y a su familia. Este triunfo es prueba de la fuerza de la protesta internacional en el espíritu de la solidaridad obrera, la misma solidaridad a la cual se ha dedicado Mario Muñoz. Frecuentemente, una campaña de defensa se puede edificar debido a las reputaciones internacionales de conocidos intelectuales y artistas que caen víctimas del terror reaccionario. Pero dirigentes obreros y militantes como Mario Muñoz, aunque respetados en sus propios países, son muchas veces ignorados por ser desconocidos en el extranjero. Las campañas de defensa para éstos sólo pueden establecerse por medio de la protesta de masas y propaganda enfocada sobre el movimiento laboral de forma antisectaria, y también recogiendo el apoyo más amplio de todos los que se preocupan por los derechos humanos.

  

El Comité para Salvar la Vida de Mario Muñoz pudo alistar el apoyo de centenares de organizaciones laborales y socialistas, de dirigentes de organizaciones obreras y de derechos ciudadanos, además de personalidades destacadas en cuatro continentes. Fueron aprobadas innumerables resoluciones; cartas fueron escritas; se hicieron indagaciones, y se enviaron muchos telegramas en favor de la causa de Mario Muñoz. Aparecieron artículos y cartas respecto a la situación peligrosa de Muñoz, y de otros refugiados políticos amenazados en Argentina, en Le Monde, en el New York Times, el New York Review of Books, el Toronto Globe and Mail y el Toronto Star, el Australian Tribune y el Morning Herald de Sydney, y en otras publicaciones sindicales y socialistas. Se recogieron más de US$20.000, de los cuales US$1O.000 durante las últimas dos semanas de la campaña cuando se supo que el gobierno austriaco estaba dispuesto a aceptar a Muñoz y su familia. Una delegación internacional organizada por el Comité para Salvar la Vida de Mario Muñoz se reunió con el Alto Comisario para Refugiados de la ONU, el príncipe Sadruddin Aga Khan, en Ginebra el 16 de julio de 1976. Incluidos en la delegación fueron representantes de la Juventud Socialista de Austria, la Confederación Mundial del Trabajo, la Asociación Internacional de Juristas Católicos, la Asociación de Juristas Progresistas de Suiza, la Sociedad de Amigos de Francia, el Comité de Defensa de los Prisioneros Obreros y Marinos en Chile, y el Comité para Salvar la Vida de Mario Muñoz. El Alto Comisario prometió la cooperación de la ONU en conseguirle a Muñoz un salvoconducto para salir de Argentina.

  

Aún antes del golpe de estado de Videla, el Partisan Defense Committee movilizó protestas contra el creciente terror derechista en Argentina. El 5 de diciembre de 1975, el Comité convocó una manifestación frente a la delegación argentina ante la ONU en protesta contra la detención de 13 individuos, entre los cuales se cuentan diez refugiados chilenos y Richard y Cristina Whitecross, acusados de actuar como enlaces para el suministro de materiales y fondos a la resistencia chilena. Sólo los Whitecross fueron liberados y el Partisan Defense Committee continuará sus esfuerzos hasta que sean liberados los 11 que quedan.

  

A sólo 48 horas de haber tomado el poder la junta de Videla, con el cínico pretexto de respetar los derechos democráticos, la policía argentina se lanzó la búsqueda de Mario Muñoz con órdenes de fusilarle en el acto. El 25 de marzo allanaron su casa y golpearon brutalmente a su familia, e inclusive raptaron a su niño de dos meses para utilizarlo de rehén. Muñoz, minero desde la edad de 14 años, era un dirigente obrero ampliamente respetado en Chile. Después del golpe sangriento de Pinochet en septiembre de 1973, Muñoz y su familia, junto con miles de obreros y campesinos chilenos, se vieron forzados a huir, cruzando los Andes para buscar refugio en Argentina. Muñoz continuó ayudando a sus hermanos de clase durante los años difíciles del exilio. El brutal allanamiento policíaco del 25 de marzo no sólo señaló que era perseguido en dos países, sino que también Videla, iba a seguir los pasos de Pinochet. El ataque sobre la familia de Muñoz fue el primer tiro en el desencadenamiento de la represión salvaje que se iba a derramar sobre el movimiento obrero argentino y sobre miles de refugiados políticos que habían huido del terror reaccionario de países vecinos, sólo para ver la sombra oscura de ese terror acecharlos en su refugio inseguro.

  

La fachada democrática del golpe de estado “caballeroso” e “incruento” al principio fue aceptada y perpetuada por tales periódicos como el New York Times. Al principio, muchas personas solicitadas por el Comité para Salvar la Vida de Mario Muñoz no estaban al corriente o negaban la extensión del terror en Argentina. Pero el peligro para los refugiados fue demostrado de nuevo con la detención el 10 de abril y la extradición a Chile el 27 de abril del dirigente del MIR Edgardo Enríquez. El Partisan Defense Committee se unió a la protesta internacional contra este abuso descarado de los convenios de asilo por la junta de Videla. Después, Zelmar Michelini y Hector Gutiérrez Ruíz, dos liberales de la oposición de la dictadura uruguaya, fueron secuestrados y asesinados por los gánsteres de la AAA en colaboración con las autoridades argentinas. El 2 de julio, Mario Muñoz y otros 12 refugiados chilenos fueron arrancados brutalmente del lugar de refugio que les fue asignado por la ONU, y golpeados y torturados por la policía argentina. A Muñoz le amenazaron con deportarle a Chile, pero al día siguiente todos fueron liberados. Sólo el apoyo movilizado por la campaña para salvar a Mario Muñoz impidió su deportación y asesinato por la policía secreta chilena.

  

A medida que la realidad de la supresión viciosa de todo derecho humano por la junta llegó a ser demasiado descarada para disfrazarla con una retórica democrática, y mientras que montones de cadáveres, víctimas de asesinatos por la policía y la AAA no podían ocultarse más, la campaña para salvar la vida de Mario Muñoz encontró eco en la repugnancia internacional contra el terror de Videla, una repugnancia intensificada por las consecuencias desastrosas del sanguinario golpe de estado pinochetista. La campaña para salvar la vida de Mario Muñoz, aún con sus recursos modestos, ha jugado un papel sustancial en desenmascarar la fachada democrática del “golpe caballeroso”, y al enfocar la protesta internacional contra el terror de Videla. El Comité para Salvar la Vida de Mario Muñoz dio el toque de alarma no sólo para este dirigente obrero en peligro, sino también para miles de militantes de izquierda y dirigentes obreros argentinos, así como para los refugiados políticos amenazados con deportaciones, encarcelamientos y asesinato por la dictadura militar argentina y sus escuadrones de muerte parapoliciales. Mario Muñoz es el símbolo de la situación desesperada de miles de víctimas de la represión derechista sudamericana. El éxito de esta campaña contribuye a la lucha para su libertad. Ya el viernes 6 de agosto el Alto Comisario para Refugiados de la ONU anunció que Austria, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Noruega y Suiza recibirán a casi 2.000 refugiados latinoamericanos procedentes de Argentina.

  

Partisan Defense Committee

 

El Partisan Defense Committee es una organización de defensa antisectaria y de lucha de clases, conforme con la política de la Spartacist League de EE.UU. El comité es partidario a favor del lado de los trabajadores y de los oprimidos en la lucha contra sus explotadores y opresores. En su partidismo el Partisan Defense Committee es antisectario y se aferra a la defensa de los trabajadores en su conjunto, sin consideración sectaria o fraccional. Nuestra política es la de la lucha de clases. Mientras utilizamos todos los procedimientos legales disponibles, no tenemos confianza en la justicia de las cortes, sino que al contrario confiamos en la fuerza de la protesta de las masas. Nos oponemos a toda legislación antilaboral y a la intervención gubernamental en los asuntos de la izquierda y del movimiento laboral, particularmente cuando tales intervenciones fingen avanzar los intereses de los oprimidos. No defendemos a grupos como el llamado “Ejército de Liberación Simbionés”, que desatan un terror sin discriminación y cuyas víctimas al azar no son enemigos de los oprimidos. Tampoco defendemos los derechos democráticos de grupos de acción fascistas como el Klan, los nazis o las AAA, cuyo único objeto es la destrucción de los derechos democráticos y de organizaciones obreras, y el genocidio de minorías nacionales, raciales y religiosas. Al contrario, los derechos democráticos, las organizaciones obreras y los oprimidos sólo se pueden defender con movilizaciones de masas contra tales grupos.

  

El Partisan Defense Committee se opone sin condición alguna al gansterismo dentro de la izquierda y del movimiento obrero, porque esta violencia envenena la posibilidad futura de acciones conjuntas, debilita nuestras fuerzas y nos expone a un ataque por el gobierno. Igualmente, el Comité se opone al estrecho fraccionalismo que muchas veces estropea las campañas de defensa. Buscamos crear una organización internacional de defensa obrera, la cual todos los trabajadores y oprimidos considerarán suya, en la tradición de la lnternational Labor Defense durante los años 1925-28, bajo su fundador y primer secretario, James P. Cannon. El Partisan Defense Committee celebra la victoria que representa el salvamento de Mario Muñoz con llevar adelante la batalla para ganar la libertad para todas las víctimas de la represión derechista en Sudamérica y a través del mundo. Agradecemos el apoyo de todos en esta lucha.

  

[1] Posteriormente la familia se ha reunido en Europa.