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Respuesta a nuestros opositores

Ningún “apoyo crítico” al frentepopulismo

  

  

Traducido de Spartacist (edición en inglés) Nos. 27-28, Invierno de 1979-80. Esta versión fue impresa en Spartacist en español No. 8 (agosto de 1980).

  

Durante la primera conferencia delegada de la tendencia espartaquista internacional, se llevó a cabo una discusión sobre la cuestión de la política electoral revolucionaria hacia los partidos obreros participantes en coaliciones de frente popular. A continuación reproducimos una versión editada de las presentaciones y sumarios de los camaradas Jan Norden y James Robertson.

  

Presentación por Norden

  

Camaradas, la cuestión de la política electoral de los bolcheviques hacia el frente popular ha sido presentada por el Secretariado Unificado como una cuestión puramente táctica, y nosotros hemos sido reconocidos durante estos años por nuestra tesis de que ésta es una cuestión central estratégica, especialmente durante el periodo actual.

  

Hay una cita de una carta de Trotsky a la sección holandesa donde dice que el frente popular “es la principal cuestión de la estrategia de clase proletaria en esta época” y “el mejor criterio para diferenciar el bolchevismo del menchevismo” [“The Dutch Section and the International”, en Writings of Leon Trotsky (1935-36)]. Como notarán Uds., distintas frases de esta citación aparecen una y otra vez en nuestra prensa. Esta noche sólo quisiera mencionar dos puntos que aparecen en la misma cita clave. Uno es el hecho de que Trotsky arremete no sólo contra aquellos que apoyan directamente al frente popular, sino también a todos aquellos que “presentan esta cuestión como una maniobra táctica o aún técnica, a fin de poder regatear sus mercancías a la sombra del Frente Popular”. Y en segundo lugar, que él presenta como “el ejemplo histórico más grande del Frente Popular”, Rusia de febrero a octubre de 1917. He allí donde se encontrará el precedente bolchevique sobre esta cuestión.

  

Ahora bien, tenemos muy poco tiempo, así que quisiera concentrarme en los puntos fundamentales. Y creo el más importante a señalar es que el dar apoyo electoral a los llamados “partidos obreros del frente popular” es, en realidad, una política de apoyo crítico ―mal llamado “apoyo crítico”― a los frentes populares por parte de los reformistas y centristas que se reclaman de la tradición trotskista. En otras palabras, quieren dar “apoyo crítico” al frente popular sin cruzar la línea de clase en forma abierta, directa e innegable, así que dan “apoyo crítico” a los partidos obreros del frente popular. En efecto, esta política llama a los obreros a poner una formación política burguesa en el gobierno. Exige votar por los partidos de masas del frente popular. En muchos casos hasta el 95 por ciento de todos los votos por el frente popular son votos por los partidos obreros del frente popular. Este fue el caso de Chile en 1970, de Francia a principios de los años 70 y, en el ejemplo clásico, de España, donde Trotsky se refería constantemente al componente burgués del Frente Popular como “la sombra de la burguesía”. Y, como dijo Trotsky de la política frentepopulista del POUM, “No puede haber crimen más grave que la coalición con la burguesía en un período de revolución socialista.” [“No greater crime”, en The Spanish Revolution (1931-39)].

  

Ahora bien, para justificar esta política, los oportunistas frecuentemente esgrimen varios argumentos sofisticados esencialmente para negar que el frente popular es, en realidad, una formación política burguesa. Los mandelistas negaron que la Unión de la Izquierda francesa o el gobierno de la Unidad Popular encabezado por Allende en Chile fueran frentes populares, a fin de llevar a cabo su política de votar por los partidos obreros del frente popular. Recurren también a otro argumento, y es que el frente popular es fundamentalmente lo mismo que un partido laborista socialdemócrata en el poder, especialmente en un país imperialista. Al pasar por alto el carácter de clase capitalista del frente popular, les están diciendo a los trabajadores: “Miren, esta gente forma parte de nuestra clase y Uds. pueden exigirles todo. Ellos, por supuesto, son traidores y tratarán de negar las justas reivindicaciones de los trabajadores, pero en términos históricos pueden ir más allá de los límites del capitalismo para aplastar al fascismo, poner fin a la guerra imperialista, etc.” Este es el argumento empleado; pero en realidad el frente popular, por ser una formación burguesa, por ser su programa necesariamente el de los elementos más “moderados”, que son los componentes burgueses del frente popular, no puede ir más allá de los límites del capitalismo. Y al ayudar a poner en el poder al frente popular, aquellos que otorgan apoyo electoral a sus candidatos comparten la responsabilidad de colocar una barrera a la revolución y promover el triunfo de la reacción. Para nosotros es, pues, una cuestión central y no simplemente una maniobra táctica secundaria.

  

Esta ha sido una diferencia constante durante los últimos años entre nosotros y el Secretariado Unificado y entre nosotros y varios centristas. Pero ha adquirido especial importancia de nuevo a la luz del proyecto de unificación entre la tendencia espartaquista internacional y el Revolutionary Workers Party de Sri Lanka. En esta proyectada unificación, el terreno donde hay más discrepancias expresadas y pendientes es, según nosotros, precisamente sobre si jamás puede ser principista y correcto el dar apoyo electoral a partido alguno del frente popular. El camarada Robertson señaló en su carta al camarada Samarakkody la importancia central de plantear los criterios de clase y no simplemente criterios de tipo “progresista contra reaccionario”. Y en una carta suplementaria que escribí con el camarada Sharpe, acentuamos la importancia central que tiene para los trotskistas el que toda táctica electoral debe expresar el principio marxista fundamental de la independencia política del proletariado. Así que no quiero volver a esos puntos, sino hacer un par de observaciones adicionales.

  

La primera es sobre Rusia de 1917. Muchas veces aquellos que reivindican el apoyo electoral a los partidos obreros burgueses participantes en el frente popular citan el ejemplo de la consigna bolchevique, “Abajo los diez ministros capitalistas”. También es el caso del RWP, y pienso que este ejemplo es frecuentemente presentado como un argumento en contra de nosotros debido a un malentendido ―o, quizás, una tergiversación intencional― de lo que queremos decir al declarar que en un frente popular la contradicción al interior de los partidos obreros burgueses ha sido suprimida. A fines de los años 30, el entonces camarada Shachtman escribió un artículo sobre las elecciones españolas donde expresó muy claramente nuestro punto de vista al respecto. Dijo que cuando los partidos obreros entraron en el frente popular, “en términos políticos, se presentaron ante las masas en un mismo partido con la burguesía” [“The Spanish Elections and the People’s Front”, New Militant, 14 de marzo de 1936]. Subrayó y enfatizó esto. La consigna de los bolcheviques en 1917 era que si los mencheviques y los social revolucionarios de izquierda rompiesen con sus aliados burgueses en el Gobierno Provisional y con el cuerpo de oficiales de las FF.AA., y si formasen un gobierno basado en el Soviet, entonces los bolcheviques los apoyarían contra la reacción ― pero sólo entonces. Y eso expresa con exactitud nuestra política de oposición condicional a estos partidos reformistas y centristas en un frente popular: les decimos que si Uds. rompan con el frente popular, entonces podríamos considerar una política de apoyo crítico a su candidato, pero no antes.

  

Bien. La segunda observación es que ésta no fue una política constante de los bolcheviques. Cuando los mencheviques y Kerensky se pusieron a la cabeza de la reacción y de la represión reaccionaria, de julio a fines de agosto, los bolcheviques no propugnaron esta política. (1) [Los bolcheviques tampoco utilizaron esta táctica luego de obtener una mayoría en el Soviet de Petrogrado, a partir de mediados de septiembre.] Como dijo un camarada, “Cuando los comunistas tenemos un respaldo mayoritario entre los trabajadores o en los soviets, estamos incondicionalmente opuestos a coaliciones electorales con nadie.”

  

La tercera observación es la siguiente, camaradas: cuando Uds. van a votar o les dicen a los obreros que hacer al momento de votar, no se trata simplemente de una cuestión electoral. De esto saldrá un gobierno. Y un gobierno de frente popular burgués en un momento de ascenso de la clase obrera es un billete de entrada para el fascismo, es una receta de guerra imperialista. Si Uds. no les han advertido a los obreros de antemano que elegir al frente popular significa esto, Uds. son cómplices en el resultado. La tarea clave de los marxistas es preparar al proletariado para rechazar a los falsos amigos y reconocer a sus verdaderos enemigos.

Ahora bien, la Rusia de 1917 no era un caso de parlamentarismo burgués, pero [la cuestión de las coaliciones, del frentepopulismo, era de todas maneras una cuestión central. Y] si los bolcheviques hubieran vacilado ―bueno, en realidad, ellos sí claudicaron una vez y en otra casi lo hicieron― pero si ésa hubiera sido la política predominante, no hubiera habido Revolución de Octubre. (2)

  

Bien, dos puntos en forma rápida. Se dice frecuentemente que los trotskistas en los años 30 en Francia no tenían nuestra política. Indudablemente se comentará este punto durante la discusión. Pero quisiera llamar la atención a la forma en que Trotsky formulaba la cuestión en 1921 en sus mensajes al partido francés [ver “On the United Front”, en The First Five Years of the Comintern, Tomo 2]. Dijo que si (de nuevo lo presenta como condición preliminar) los Disidentes consentían en romper el Bloque de Izquierda con la burguesía, entonces podríamos hablar de tácticas de frente unido con el Partido Comunista. Pero sólo bajo esas condiciones.

  

Y al final, explícitamente sobre el RWP: lo que encontramos más inquietante y lo que constituye una posible abertura en su propia política, es la contradicción entre su línea, o sea su línea declarada, de querer dar apoyo electoral a los partidos obreros del frente popular por un lado, y por otro el haber tomado el paso necesario para todo bolchevique de votar en contra del gobierno burgués del frente popular. Ahora bien, pueden haber cuestiones de táctica, pero para todo verdadero bolchevique o trotskista era obligatorio el voto que derribó el gobierno de coalición de Bandaranaike [del Sri Lanka Freedom Party y el Lanka Samasamaja Party ex-trotskista] en 1964. Y consideramos ese acto valioso uno que podemos defender, uno que hemos reclamado como nuestro en algunos de los documentos preparatorios de esta conferencia. Consideramos ese acto en contradicción con sus posiciones actuales, o con aquellas expresadas en su última carta sobre el tema.

  

Presentación por Robertson

  

En 1966, en representación de la Spartacist League de los Estados Unidos, intenté hacer una declaración a una conferencia internacional [la Conferencia de Londres del Comité Internacional de Healy], una declaración comparable en su falta de popularidad a la que el camarada Edmund [Samarakkody] acaba de hacer (risas). Confiamos que la secuela sea cualitativamente diferente (risas). Ahora sería el momento apropiado para revelar el codicilo secreto a los artículos del acuerdo preparado en Sri Lanka hace un par de meses. Acordamos entregar al RWP los nombres de nuestros oportunistas si ellos nos daban los nombres de sus sectarios (risas).

  

Bien, mis comentarios pueden ser subsumidos en forma general bajo el título de “Coalicionismo electoral y los comunistas”, como yo lo llamo. Primero quisiera tocar un punto que tiene que ser debatido en el Comité Ejecutivo Internacional entrante, pero me gustaría delinear un punto de vista en una o dos frases. Como les es perfectamente claro a todos los que han escuchado al camarada Samarakkody, en todo sentido subjetivo [él expresó] una hostilidad y oposición intensas a los gobiernos de frente popular en Sri Lanka. El punto en cuestión reside en realidad en la relación entre el LSSP-R, ahora el RWP, y el LSSP. Fue declarado en forma explícita que la razón por la cual el RWP se arrepintió, alrededor de 1972, de su voto que contribuyó a la caída del gobierno de frente popular fue que ellos querían en ese entonces dirigirse nuevamente al LSSP.

  

Ahora bien, en cierto sentido la experiencia del frentepopulismo en Sri Lanka ha sido químicamente pura como no lo fue ni en Chile, ni España, ni Francia. Porque el frente popular en Sri Lanka tuvo la posibilidad de prolongarse más y más hasta disiparse por su propio impulso sin ser desplazado por los generales contrarrevolucionarios o los fascistas internos o extranjeros. El Sri Lanka Freedom Party está, al momento por lo menos, desacreditado; pero el Partido Comunista está fuertemente dañado y el LSSP es un cadáver ― ¡está muerto! Su base sindical está desintegrada, ha perdido la juventud, las mujeres; los tamiles lo odian como un partido chauvinista de la nación opresora. Y el LSSP-R, hoy RWP, se ató al LSSP ―que es un cadáver― se le ve como una escisión de izquierda del LSSP pero todavía dentro de su órbita ―parte de “los viejos” del LSSP― lo mejor de la canalla. ¿Adónde se han ido los elementos subjetivamente revolucionarios de Sri Lanka? Me veo obligado a informarles que en Ceilán, donde los trotskistas solían ser preponderantes sobre los estalinistas, son los estalinistas los que han ganado por el momento. La juventud de los partidos estalinistas, atraída por el maoísmo, rompió con ellos y constituyó los cuadros fundadores del JVP [Janatha Vimukthi Peramuna ― Frente de Liberación Popular]. Bien, sabemos que el JVP no es sino los frentepopulistas con fusil, muy parecidos a los miristas de Chile. Pero sucede que tienen unos 20.000 jóvenes, hombres y mujeres, que son militantes ceilaneses más o menos revolucionarios subjetivamente. No hay ningún joven, mujer o tamil rondando al hedor a muerte del LSSP. El JVP tiene la fama en Sri Lanka de oposición intransigente al frente popular. Ellos tienen 20.000 miembros, el RWP tiene 20 miembros, y ni una mujer ni un tamil. Esta es una cuestión que debe ser considerada en el Comité Ejecutivo Internacional.

  

No hay nada de especial, inventivo o extraordinariamente creativo marxísticamente en la posición defendida por la TEI. Estamos intentando simplemente aplicar al movimiento moderno la experiencia bolchevique desarrollada, sobre todo tal como se expresó en el período de febrero a octubre de 1917. Y ni tan tarde como en 1917; básicamente [nuestra política] se remonta a los escritos de Luxemburgo sobre el coalicionismo en la Segunda Internacional a principios del siglo. Por supuesto al Socialist Workers Party norteamericano le gusta señalar que el coalicionismo no es el frentepopulismo a menos que los estalinistas estén presentes en la coalición. Alrededor de 1905 Uds. pueden encontrar una posición muy parcial de Lenin, cuando los bolcheviques luchaban todavía por un partido obrero unido en Rusia. A Shachtman en su último período, cuando ya era un anticamarada, le gustaba citar una de estas posiciones: “Bueno, donde los bolcheviques están en la mayoría nos opondremos al Partido Cadete. Donde los mencheviques estén en la mayoría, los bolcheviques apoyarán lealmente a los miembros cadetes de la Duma.” (3) Esto, junto con la cuestión organizativa entre otras, indica que la evolución de la fracción bolchevique de revolucionarios socialdemócratas en el Partido Bolchevique de comunistas fue un proceso de toda una década.

  

Para terminar, déjenme asustarlos con algo que se me acaba de ocurrir. Si no tuviéramos esta política de oposición a los frentes populares ya todo apoyo electoral a cualquier ala de un frente popular, creo que nuestro lugar estaría en el ala izquierda de la mayoría mandelista del SU [de su Internacional 2 ½]. Pero somos gente seria y tenemos toda intención de llevar hasta el final la lógica de nuestra posición.

  

Sumario por Norden

  

Los camaradas del RWP o más precisamente el camarada Samarakkody en sus cartas a la Spartacist League/U.S., reproducidas en nuestro boletín interno, ha dicho que el frente popular es un gobierno biclasista. No hay gobiernos biclasistas. Como dijo Trotsky, “un hombre a caballo no es un bloque entre el hombre y el caballo”. Una clase está al mando, y en el frente popular es la burguesía. En segundo lugar, para aquellos que se oponen sinceramente al frentepopulismo, el apoyo electoral a los partidos obreros del frente popular no es una táctica. Es el seguidismo camuflado de táctica.

  

Trotsky tenía una expresión feliz sobre táctica. Decía, “No basta con tener una espada. Hay que afilarla. No basta con afilar la espada. Hay que saber manejarla” [“On the United Front”]. Las tácticas deben explotar las contradicciones. Así los centristas les dicen a los partidos obreros del frente popular: “¡Rompan con la burguesía! ¡Rompan con los heraldos del fascismo y la guerra imperialista! Si rompen, les brindaremos nuestro apoyo ― y si no, ¡les apoyaremos de toda forma!” ¡Esa no es ninguna táctica! Nosotros estamos a favor de las tácticas.

  

Un camarada mencionó que en las elecciones parlamentarias francesas en 1936 [uno de los grupos franceses que se reclamaban del movimiento por la IV Internacional] mantuvo candidatos trotskistas en los distritos donde el candidato del PC o del PS retiró su candidatura en favor de un radical. Esta es una táctica concebible, que no implica necesariamente el apoyo crítico a los partidos obreros del frente popular. De hecho, la posición de los trotskistas franceses en 1935 fue precisamente esta. Llamaron a presentar candidatos en tales circunstancias, y no dieron apoyo crítico a ninguno de los partidos del frente popular. Se trató de las elecciones municipales de 1935. (4)

  

Buscamos formas de expresar nuestra oposición al frentepopulismo de manera que le dé eficacia táctica. Así en una elección llevada a cabo en el Canadá hace algún tiempo, formulamos por primera vez la táctica de la oposición condicional. (5) Con tanto afán la perseguimos que fuimos en busca de un parlamentario del NDP en Thunder Bay, Canadá, para ver si estaba dispuesto a votar contra la coalición.

  

Nuestras tácticas deben expresar nuestra estrategia. Nuestra estrategia es la oposición al frentepopulismo. Un camarada ha hecho una buena pregunta retórica: “¿Qué se hace cuando sólo hay un candidato del frente popular? No se puede ni siquiera distinguir entre los candidatos obreros y burgueses del frente popular, porque son los mismos”. (6) Además, en el parlamento no se puede votar por las resoluciones de los partidos obreros del frente popular porque sólo hay una resolución: la del gobierno, y es el gobierno del frente popular ― a favor o en contra.

  

Esta es la realidad, porque lo que las masas enfrentan en la lucha diaria es un frente popular. Es un gobierno burgués, no una hidra.

  

Otra objeción frecuente a nuestra política de oposición proletaria al frente popular es la acusación de que ésta ayuda a la derecha. Pero hasta el momento en que estamos listos a derrocar al gobierno existente, toda clase de oposición al frente popular en el poder es expuesta al ataque de ayudar a la derecha. Piensen en las jornadas de mayo en Barcelona.

  

Ahora quisiera decir algo sobre una pequeña investigación histórica que estoy haciendo sobre la cuestión del frente popular en los años 30. El GBL francés (Groupe Bolchévik-Léniniste) en las elecciones de 1936 tenía la posición de apoyar a los socialdemócratas o estalinistas en aquellas circunscripciones donde no presentó candidatos propios. Luego de la Segunda Guerra Mundial, esto fue tomado hasta cierto punto como un precedente. Está muy lejos de ser el único precedente en la historia del movimiento trotskista. En 1942, el POR (Partido Obrero Revolucionario) chileno presentó un candidato para la presidencia en oposición al frente popular. Y en 1948 los trotskistas italianos se opusieron a todo voto por el frente popular ― por lo que les criticó Pablo.

  

¿Cuál fue, entonces, la situación en 1936? En primer lugar, nadie prestó la más mínima atención a esta cuestión. En el boletín interno de la GBL francesa hay una frase sobre su política electoral ―y dos páginas de discusión en un boletín posterior― en comparación con más de cien páginas sobre la ruptura con el grupo de Molinier. Ni se menciona la política de la GBL en los números de Lutte Ouvrière posteriores a junio de 1936. A esta cuestión no le dieron importancia. Ni siquiera estoy seguro de que Trotsky haya sabido cual era la política de la GBL; es posible, pero no queda claro. Estuve leyendo los documentos en los archivos [de Trotsky en Harvard University], y se ve que Trotsky marca todo con grandes letras, poniendo puntos de exclamación triples cada vez que Vereecken abre la boca. Pero no hay ninguna anotación en su copia [del boletín interno de la GBL sobre la política electoral].

  

¿Por qué? La razón es que la verdadera política de los trotskistas franceses ―y la política fundamental de Trotsky en ese entonces― era “¡No el Frente Popular sino comités de acción!” He aquí lo que el Comité Central [de la GBL] le dijo a un partidario de votar por todos los candidatos del frente popular: “Hay que entender la totalidad de la moción del CC sobre las elecciones. Es lo siguiente: debemos explicarles a los proletarios que su destino no será decidido en el terreno parlamentario. Los llamamos a luchar por la revolución en otro terreno y es por eso que las cuestiones de retirar candidatos tienen un aspecto absolutamente secundario” [GBL, Bulletin Intérieur No. 14, 24 de abril de 1936]. Trotsky pensó que iba a haber una revolución ― “La Revolución Francesa Ha Comenzado”, ¿recuerdan? Y su política era “Soviets en todas partes” ― eso es lo que dijo el primer número de su periódico en junio de 1936. Y así hicieron los trotskistas franceses ― su principal consigna fue, “No al cretinismo electoral”; no se puede aplastar a los fascistas en el parlamento, hay que tener milicias obreras. Y pusieron manos a la obra, formando milicias obreras. Esa fue su verdadera política.

  

En segundo lugar, creo que hay una explicación de porqué tenían lo que en nuestra opinión era una política equivocada, o sea, el llamar a votar por los partidos obreros del frente popular. En Francia todas las tres fracciones del partido francés tenían una línea blanda frente al Partido Socialista ― donde habían estado y que no querían abandonar [y esto influyó en su política para con el frente popular (7)]. Inmediatamente después dela formación del Frente Popular en mayo de 1935, Trotsky envió una carta al Secretariado Internacional arguyendo que luego del pacto entre Stalin y Laval, los bolcheviques-leninistas no podían permanecer más en el SFIO y tenían que prepararse para una existencia independiente [“Es necesario un nuevo giro”, en Escritos de León Trotsky (1934-35), Tomo VI, Vol. 2]. Molinier sostuvo que sería un crimen abandonar el Partido Socialista. Pero todas las tres fracciones del partido francés estaban rogando a ser readmitidas en el Partido Socialista luego de su expulsión. Les costó seis meses la mera aprobación de una resolución por una política agresiva hacia el Partido Socialista (8). Ese es el contexto ― no era solamente Molinier, sino todas las fracciones del partido francés, quienes tenían una línea blanda hacia el frente popular.

  

Quiero enfatizar adonde lleva todo esto. A España. Una de las cosas que me llamaron la atención en mi investigación fue como todo en los periódicos trotskistas norteamericanos, franceses y belgas durante 1936-37 trataba de España. No hay casi nada en los periódicos franceses sobre Francia luego de junio de 1936. Y todas las fracciones del partido francés, además de Vereecken y Sneevliet, pensaron que Trotsky tenía una posición sectaria sobre España y que el Secretariado Internacional tenía una política criminalmente sectaria sobre España, porque el S.I. reivindicaba la formación de un partido bolchevique independiente en España y decía que la política de Nin de apoyo al frente popular era un crimen. Casi todos en Europa, con la excepción del Secretariado Internacional, pensaron que Trotsky estaba equivocado. (A propósito, Shachtman tuvo un papel directivo en el Secretariado Internacional en este período.) Trotsky tuvo que llamar al orden no sólo al grupo Molinier, sino a sus propios partidarios por haber publicado artículos alabando al POUM (9). Vereecken dijo que la gente que apoyaba la posición de Trotsky en España era “una banda de aventureros y arribistas”.

  

Hay una lógica en todo esto: porque su política era una de apoyo crítico a los partidos obreros del frente popular, porque tenían una línea blanda hacia el frente popular, ellos dijeron ―bueno, el POUM entró en el frente popular, desafortunadamente eso fue un error, pero un error no es un crimen. Y esto llevó a la situación siguiente: En España habían dos grupos trotskistas en 1937 ―uno que apoyaba a Trotsky y al Secretariado Internacional, y otro dirigido por un camarada Fosco que apoyaba a Molinier y Vereecken. Durante las jornadas de mayo de 1937, el grupo del S.I. publicó el famoso volante que decía “Por un gobierno revolucionario, tomad el poder”. El grupo molinierista no publicó ningún volante porque no querían contraponerse al POUM y al Frente Popular. Pues ellos sabían, habiendo hablado con los dirigentes del POUM, que el POUM iba a llamar a los obreros a retirarse porque su insurrección amenazaba al gobierno de frente popular (10) Le dieron “apoyo crítico” al partido obrero del frente popular al actuar de rompehuelgas de una revolución en potencia. Eso es, en última instancia, de lo que se trata. Así que ya hemos tenido esa experiencia. No es sólo el POUM, los frentepopulistas declarados, quienes traicionan, sino también los centristas que tratan de reducir cuestiones de principio a meras tácticas y quienes pueden terminar apoyando la peor traición.

  

Sumario por Robertson

  

Hay un problema con calificar de Oehlerista la posición de la TEI sobre los frentes populares; es decir, se considera, al menos vulgarmente, que ser derechista es más astuto que ser de izquierdas. Pues, hay una dificultad en tomar la Segunda Internacional como una abstracción. La Segunda Internacional dio a luz, de 1917 a 1919, una Internacional Comunista relativamente loable. Cabe presumir que uno debía tener algo que ver con eso antes de y durante este período. Pero la Segunda Internacional en el período de los años 20 era moribunda, derechista y en su mayor parte [abiertamente] en los brazos de la burguesía. Sin embargo, la Gran Depresión, el auge del fascismo y el giro derechista de la Internacional Comunista precipitaron un nuevo desarrollo de izquierdas dentro de los partidos de la Segunda Internacional a principios de los años 30. Es equivocado tener una táctica invariable hacia el Partido Socialista durante estos tres períodos como harían algunos camaradas. No sólo sería indiferente ante la cuestión de la oportunidad revolucionaria en contra de la traición, ni siquiera es inteligente.

  

Entonces, con respecto al JVP, se trata de cómo se percibe al JVP y no de lo que es. Se le ve al JVP en esa isla como una oposición combativa, aunque insurreccional, que lucha en serio. Lo hemos comparado con el MIR chileno, que no es, por supuesto, ninguna alabanza al JVP ― ellos preparan simplemente una versión nueva del frente popular. Pero, según la evidencia con que contamos, se ve al LSSP-R ―ahora el RWP― como nada más que la extrema izquierda ―con un espinazo principista― del viejo LSSP. Y el hecho es que el trotskismo en Ceilán, que solía ser predominante entre los obreros, hoy es sobrepasado por un factor de millares.

  

El camarada Norden hizo una excelente investigación sobre una situación muy confusa en la sección francesa a mediados de los años 30. Ante estas complicaciones, yo tomé una ruta distinta. La organización trotskista norteamericana estaba entera, un portavoz principal de Trotsky, y obraba bajo condiciones puramente parlamentarias en ese período. Así que escogí a los trotskistas norteamericanos como modelo de lo que Trotsky y la IV Internacional querían decir [en forma general] en ese entonces.

  

El frentepopulismo existió en los Estados Unidos a fines de la década de los 30 en la forma de las candidaturas de Roosevelt para presidente y de La Guardia para alcalde de Nueva York. En 1936 los burócratas sindicales, los socialdemócratas, los estalinistas y los demócratas burgueses inventaron un partido obrero nuevo, el American Labor Party. Este partido fue creado con el objeto de atraer unos cientos de miles de votos claves en el estado de Nueva York al campo Demócrata. Frente a este experimento y toda candidatura del PC y del PS después de la escisión, los trotskistas mantenían una oposición central e implacable en nombre de la oposición al frente popular y todo partido que apoyara al frente popular. Tanto fue así que hasta ese entonces los trotskistas habían pasado por alto la política electoral. Pero enfrentados con la cuestión del frente popular, el SWP se vio obligado a presentar por primera vez candidaturas propias a fin de subrayar su oposición electoral al frentepopulismo. Y ellos eran los porta voces de Trotsky.

  

  

NOTAS

  

(1) Como escribió Trotsky, “La consigna ‘El poder a los Soviets’ suponía, para lo sucesivo, el levantamiento armado contra el Gobierno y aquellas pandillas militares que éste tenía detrás. Pero hubiera sido a todas luces absurdo provocar la insurrección con el lema ‘El Poder a los Soviets’ cuando esos Soviets empezaban por no querer ese poder.” (La historia de la Revolución rusa, Tomo II, “Los bolcheviques y los sóviets”).

  

(2) Antes del regreso de Lenin a Rusia en abril, Pravda bajo la dirección de Kamenev y Stalin asumió una política de apoyo condicional al gobierno de coalición de Lvov (el notorio apoyo “en tanto que...”). Lenin tuvo que llevar a cabo una lucha encarnizada contra tal política, considerándola una diferencia de principios. Y en octubre, Zinoviev y Kamenev se oponían a tomar el poder sin una coalición con los mencheviques y los social revolucionarios, quienes a su vez estaban atados a un “frente popular” con Kerensky, Kornilov y los Cadetes. Una vez más Lenin amenazó con la escisión. Lejos de dar cualquier apoyo político, por crítico que sea, a la coalición, la estrategia de Lenin desde abril hasta la insurrección de Octubre fue precisamente la de luchar por el derrocamiento del frente popular por los soviets.

  

(3) En 1957 Shachtman se preparaba a liquidar su Independent Socialist League en la socialdemocracia norteamericana. Para justificar la entrada a un partido que apoyaba a los Demócratas, él remarcó que en 1906 Lenin era partidario de mantener la unidad con los mencheviques, aun cuando los mencheviques querían formar un bloque con los Cadetes burgueses en las elecciones a la Segunda Duma del Estado. En el artículo citado por Shachtman, “Party Discipline and the Fight against the Pro-Cadet Social-Democrats” (Collected Works, Tomo 11), Lenin declara que, “La admisión de bloques con los Cadetes es el toque final que marca definitivamente a los mencheviques como el ala oportunista del partido obrero.” Lenin llamaba a “la lucha ideológica más amplia y sin tregua” contra “estas tácticas vergonzosas de bloques con los Cadetes”. Sin embargo, añadía Lenin, si la posición menchevique llegara a ser la línea del partido, “todos nosotros, como miembros del Partido, debemos actuar como un sólo hombre. Un bolchevique en Odessa debe poner en la urna una papeleta llevando el nombre de un Cadete aunque le enferme. Y un menchevique en Moscú debe poner su voto sólo con los nombres de socialdemócratas aunque su alma clame por los Cadetes.”

  

(4) La otra mitad de su política “electoral” era llamar a una movilización obrera el día de la votación para dispersar una manifestación reaccionaria fijada para tal día (La Vérité, 10 de mayo de 1935).

  

(5) En 1974, cuando el New Democratic Party socialdemócrata se presentaba en una coalición tácita con los liberales, escribimos: “La Spartacist League reivindica una política de oposición condicional al NDP en las elecciones actuales hasta que el NDP repudie su práctica previa de entrar en coaliciones tácitas con los liberales.... Militantes sindicales canadienses deben emprender la lucha para que sus sindicatos exijan que el NDP repudie su práctica previa de coalicionismo como requisito para obtener el apoyo del movimiento laboral en las elecciones. Sólo aquellos candidatos del NDP que repudien y prometan votar en contra de la ‘coalición de pasillos’ NDP-Liberal deberán recibir el apoyo sindical en los comicios actuales. Mientras el NDP sigue dependiendo de los sindicatos para apoyo financiero y electoral, su práctica de coalicionismo socava el mismo principio de la acción política obrera independiente” (véase “NDP Must Break With Liberals”, Workers Vanguard No. 47, 21 de junio de 1974)

  

(6) Esto fue la situación en las elecciones de febrero de 1936 en España, donde el Frente Popular presentó una lista única; así fue también cuando Allende se presentó como candidato para la presidencia chilena en 1970, y Mitterrand para la presidencia francesa en 1974. La respuesta de los partidarios de votar por los partidos obreros del frente popular es de inventar distinciones artificiales. En las elecciones francesas de 1974, la OCI (Organisation Communiste Internationaliste de Pierre Lambert) llamó a votar no por Mitterrand, candidato de la Unión de Izquierda, sino por Mitterrand, primer secretario del Partido Socialista, una organización obrera. El PS, sin embargo, le había retirado de su cargo de primer secretario con el fin preciso de hacer más aceptable como candidato del frente popular a este antiguo político burgués de larga trayectoria.

  

(7) Por ejemplo, La Vérité del 2 de noviembre de 1934 tenía un titular de primera plana, “¿Frente Popular? Sí, pero de lucha”. Y otra vez, luego de las elecciones municipales, “El Frente Popular debe actuar” (La Vérité, 31 de mayo de 1935).

  

(8) Véase “The Mass Paper” de Erwin Wolf (un panfleto escrito bajo el seudónimo de Nicolle Braun, traducido en The Crisis of the French Section [1935-36] por León Trotsky).

  

(9) Por ejemplo, Lutte Ouvrière del 15 de agosto de 1936 decía que, “Sólo el POUM de todos los partidos tradicionales está levantando consignas conmensurables con la situación y de contenido clasista.”

  

(10) Ver Los Amigos de Durruti, los trotsquistas y los sucesos de mayo, Frank Mintz y Miguel Peciña (Madrid, 1978).